Editorial

sábado 14, julio 2018 • 12:00 am

Ortega agrede a los obispos y sigue matando a su pueblo

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Daniel Ortega continuó su cosecha de muerte, represión y agresiones a su pueblo en las últimas semanas. La cifra de asesinatos políticos perpetrados por su régimen supera ya los 351 y hay casi 300 personas desaparecidas. Sus escuadrones de la muerte circulan impunemente en las calles de Nicaragua, asesinando e intimidando en un método similar a las bandas del Estado Islámico en Medio Oriente.

Esta semana, las turbas de Ortega incluso agredieron al nuncio apostólico, a dos obispos, a sacerdotes y periodistas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió a la OEA exigir al gobierno de Nicaragua acabar con la represión de las protestas opositoras, poner fin inmediato a la represión y las detenciones arbitrarias, así como a todas las demás violaciones a los derechos humanos que se vienen registrando.

Sin embargo, es una vergüenza el silencio cómplice de algunos gobiernos centroamericanos, el salvadoreño incluido, más preocupado por su afinidad ideológica o sus negocios en común.

¿Tendrá conciencia la comunidad internacional y especialmente los gobiernos centroamericanos, cuán peligroso sería para la región dejar a Ortega salirse con la suya? Inspirarían a todos los caudillos de la zona a crear paramilitares y masacrar sin consecuencias.