Históricamente los salvadoreños hemos salido adelante sin importar las circunstancias adversas como; los terremotos, las catástrofes, las enfermedades, las carencias de oportunidades, la falta de voluntad política para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, los saqueos de bienes públicos por diferentes políticos y por último la pandemia que golpeo drásticamente los ingresos de todos los salvadoreños, en virtud de no haber equilibrado la prevención con la productividad, sin embargo, favoreció a ciertos políticos, sus amigos y parientes,  dado los contratos millonarios que se les adjudicaron desde la esfera gubernamental, donde no se les requirió mayores controles para la adquisición porque se compro a lo loco sin la ley LACAP.

Opinión

Oportunidades y no regalos

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 21, abril 2021 • 12:00 am

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Históricamente los salvadoreños hemos salido adelante sin importar las circunstancias adversas como; los terremotos, las catástrofes, las enfermedades, las carencias de oportunidades, la falta de voluntad política para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, los saqueos de bienes públicos por diferentes políticos y por último la pandemia que golpeo drásticamente los ingresos de todos los salvadoreños, en virtud de no haber equilibrado la prevención con la productividad, sin embargo, favoreció a ciertos políticos, sus amigos y parientes,  dado los contratos millonarios que se les adjudicaron desde la esfera gubernamental, donde no se les requirió mayores controles para la adquisición porque se compro a lo loco sin la ley LACAP.

Más allá de la corrupción  y el nepotismo que ha generado por décadas que millones de salvadoreños no hayan accedido a un sistema de salud mas humano, que los niños no hayan tenido las condiciones necesarias para desarrollar de mejor manera sus talentos en los centros educativos públicos, por no contar las aulas y los docentes con las herramientas tecnológicas acorde a los nuevos métodos educativos, ni haber construido escuelas  donde no lo hay.

Además de haber llevado a El Salvador a la condición de subdesarrollo y pobreza, por el excesivo endeudamiento público que fue aumentando año con año, por haber asesinado los sueños de millones de salvadoreños que tuvieron que emigrar para buscar mejores condiciones de vida en otros países, pero a pesar de todas estas desgracias, aprendimos a sobrevivir, a generar ingresos de la nada, a ganarse con esfuerzo y tenacidad el plato de alimento de cada día y para cada uno de sus familiares que han dependido económicamente de estos hombres y mujeres valientes que nunca se han quejado ni han ido a tirar piedras a los malos gobernantes que han pasado, ni a los que ahora detentan el poder, que dicho sea de paso,  solo han visto miserablemente para sus vientres, no les importa pasearse con un Ferrari por las calles de San Salvador, ni les incomoda la necesidad de nuestro pueblo al publicar en las redes sociales su estilo de vida suntuoso, donde exhiben indumentaria y joyería de lujo, que es propio de la realiza, todo ello ante la permisibilidad de una parte de la población que aprueba este tipo de actos aduciendo que como los anteriores funcionarios robaron, también los actuales tienen el mismo derecho.

¡Pero cuanta alcahuetería! Pienso que no se debe tolerar la corrupción de ningún funcionario, tiene que combatirse independientemente de donde venga, y exigir a los que administran justicia, así como a la Fiscalía General de la República, que sean enérgicos en procesar y buscar condenas de todo funcionario o empleado público que se haya enriquecido o que se este enriqueciendo producto del erario público, porque la corrupción impide que se generen oportunidades para los salvadoreños de a pie,  bueno seria que los nuevos diputados elaboren un proyecto de ley, donde se verifique como viven los funcionarios al entrar y al salir de la función pública.

Es decir que se cree un comité anti corrupción, que llegue hasta las viviendas de los funcionarios y que constaten cuantos vehículos tienen en la cochera, que tipo de vivienda tienen, cómo la adquirieron, si usaron o no testaferros, qué tipo adornos, arte y esculturas poseen, qué tipo y marca de ropa usan, de modo que todo ello arroje indicios si ese funcionario puede o no darse ese estilo de vida, ya que algunos podrían darse esos lujos, porque antes de ser funcionarios han sido personas de negocios o han recibido de sus padres alguna herencia, pero por el contrario hay otros funcionarios que no, ya que al inicio de la función pública,  algunos vivían en zonas populosas, pero luego aparecen en residenciales exclusivas y otras realizándose operaciones estéticas con las cuales pueden comer hasta un año una familia pobre, de modo que los salvadoreños no necesitamos regalos de ningún funcionario público, lo que necesitamos son funcionarios honestos que manejen de forma eficiente los recursos y construyan la sinergia con los diferentes sectores del país, para que se  genere empleos y oportunidades de desarrollo para todos y no solo para unos cuantos.