Tomar nota de algunas frases expresadas por diferentes personas es una forma de recordar que el ser humano es dueño de lo que calla, pero se esclaviza con lo que dice o con lo que firma. De ahí la importancia de pensar bien antes de hablar. El 5 de septiembre de 2016 escribí “Frases célebres” y, en esa línea de pensamiento, relaciono otras nuevas recién expresadas.

Opinión

Nuevas frases célebres

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 16, julio 2018 • 12:00 am

Compartir

Tomar nota de algunas frases expresadas por diferentes personas es una forma de recordar que el ser humano es dueño de lo que calla, pero se esclaviza con lo que dice o con lo que firma. De ahí la importancia de pensar bien antes de hablar. El 5 de septiembre de 2016 escribí “Frases célebres” y, en esa línea de pensamiento, relaciono otras nuevas recién expresadas.

Históricamente, en nuestro país la clase dirigente (algunos políticos, burócratas y empresarios) ha puesto tropiezos para alcanzar la anhelada gobernanza, es decir, cristalizar el propósito de salir del perenne subdesarrollo ocasionado por el desequilibrio entre  la tríada Estado – mercado – sociedad; evidenciado por la ineptitud y la voracidad de quienes mediante el voto democrático resultaron electos (antes y ahora) como gobernantes.

Sobrada razón tuvo Demócrates, filósofo griego contemporáneo de Sócrates, de quien se decía que le gustaba reírse mucho sobre los acontecimientos de la imparable “marcha del tiempo”, al expresar una de sus más célebres frases “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Siglos después, parecería que Demócrates se estaría refiriendo a algunos países del continente, entre los que por desgracia estarían los 20 mil kilómetros de tierra hipotecada llamada El Salvador.

Aunque alejadas de sustrato filosófico, resultan paradójicas algunas frases expresadas por el primer presidente del partido FMLN (ahora prófugo de la justicia) cuando al referirse a la criminalidad imperante dijo un 12 de febrero del segundo año de su mandato, o sea, perfectamente enterado de cómo andaba la corrupción dentro de su gobierno: “Las poderosas organizaciones criminales han conseguido infiltrarse en diferentes instancias de poder; han comprado voluntades en las instituciones y debilitan los cimientos del Estado de Derecho”. Cuatro meses después, el 20 de junio de ese año, reafirmó: “Pero sí, el crimen organizado  ha penetrado a las instituciones, no solo a la PNC, al Ministerio Público y al Órgano Judicial, al Estado en su totalidad”. ¡Qué cosas no!

El 16 de febrero del año siguiente, Daniel Alemán, Secretario General del SICA rubricaba: “Los Estados centroamericanos están desbordados por el monstruo inmenso que es el narcotráfico. Se ven obligados a combatirlo con fondos que deberían ser para educación y salud”.

Tiempo después, un 13 de septiembre de 2013, uno de los actuales aspirantes a ocupar una Magistratura en la Sala de lo Constitucional, el abogado y Juez 3ro. de Sentencia, Martín Rogel, dijo algo bien importante: “Basta con que cada funcionario no robe, para que las cosas cambien”. Me gustó la frase por provenir de alguien que, estando dentro del sistema judicial, seguramente hablaba con propiedad sobre el tema.


¿Por qué recordar estas frases? Pues por una última que acabamos de leer en una entrevista publicada por Diario El Mundo el 9 de este mes al Magistrado de la Sala de lo Constitucional saliente, Sidney Blanco. Con la tranquilidad que  le caracteriza, el Magistrado Blanco expresó quizás una estremecedora frase célebre: “El combate a la corrupción no es prioridad en la Corte”, algo que ningún salvadoreño medianamente honesto debería dejar pasar desapercibido. Es una expresión de antológicamente seria, legítimamente política, socialmente agria, pronunciada por un funcionario público que ratifica que, después de todo, la política termina siendo un conflicto de intereses  que se disfrazan como “lucha de principios ideológico-doctrinarios”, pero cuyo trasfondo ha sido, es y seguirá siendo en El Salvador y en el resto de países política, cultural, económica y socialmente atrasados, un juego en el que unos buscan preservar los intereses como bloque formalmente dominante, versus los intereses de otros grupos que quieren desplazarlos del poder político para capturar y compartir el botín final: El Estado. Todas estas frases solo vendrían a confirmar algo que el ex funcionario público, Alfredo Mena Lagos, dijo un día 5 de abril del año 2013 en un medio televisivo: “Todos los presidentes han salido multimillonarios”. Y hasta aquí, algunas nuevas frases célebres.