Opinión

Nuestra Niñez: El Fruto del Futuro

Scarlett Silhy, Licda. en Ciencias de la Comunicación

viernes 9, julio 2021 • 12:02 am

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La familia es la médula constructiva de la sociedad y los niños constituyen el corazón impulsador hacia el progreso con visión óptima del tejido social; donde las artistas de crecimiento económico, asistencia médica justa, proporción educacional, seguridad de la dignidad humana y del entorno(incluyendo el sano juicio y balance político), incorporación social y protección a los derechos humanos; deben converger hacia la unión sinérgica de una geometría colectiva cimentada de forma sólida, sobre los pilares que requieren mayor enfoque y trabajo.

Latinoamérica ha experimentado y está viviendo de modo latente el dolor de la niñez. En México, más de la mitad de menores de edad viven en carencia. Hace 2 años según la Red por los Derechos de la Infancia(REDIM), el promedio diario de muertes de infantes era de 3, a causa de la extrema violencia. Esta preocupante situación se ahonda con la existencia de 2,680,000 millones de niños sin acceso a alimentación, 3 millones laboran y 4 millones no pueden asistir a la escuela(datos por el Programa Universitario de Estudios de Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México).

En Guatemala, el Consejo Nacional de Adopciones de la Niñez(CNA) reporta más de 262 niños en espera de adopción hasta la fecha; así como un aumento de casos de desnutrición en un 80% hasta febrero del presente año.  ¿Acaso no es suficiente observar a uno de estos niños; reflejándose en su rostro las colosales ansias de un buen alimento, de verse protegidos no sólo ellos; incluso sus familias?¿Porqué normalizar un contexto violento y desigual, alrededor de quienes dan vida a nuestro día a día y quienes son las futuras generaciones?

Con base al artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño, enmarcada en la Organización de las Naciones Unidas, se reconoce el derecho inminente del menor de edad, al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de enfermedades y rehabilitación.

Panamá presenta que el 64% de las víctimas de abuso sexual son menores de 18 años y el 91% de éstas son niñas. A nivel sanitario, 1 de cada 10 viviendas donde residen niños y adolescentes no tienen acceso al vital líquido para consumo humano y en cuanto al tratamiento de aguas residuales; 1 de cada 3 personas con infantes tienen solamente huecos, letrinas o ningún servicio sanitario.


Nuestro Pulgarcito de América, El Salvador, adolece que el 36.3% de los niños(sino que es más) viven en hogares de mucha pobreza y sólo en 2019, hubieron más de 3,500 víctimas de actos sexuales delictivos(conforme al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Niñez y Adolescencia).

Por supuesto, Venezuela. Tristemente, existe un constante abandono de niños y adolescentes en la frontera de esta nación y Colombia; en la que se da la explotación sexual de niñas. De esta manera lo reporta el investigador de campo, Andrés Rosales y miembro de SEMANA TV. Adentrándonos a la difícil circunstancia de la escasez en todo sentido: niños con cáncer no logran sobrevivir por falta de tratamientos y desabastecimiento de medicamentos. En el Hospital de Niños de Caracas se va la energía eléctrica y el agua, los baños están contaminados, hay descomposición en equipos médicos de radiografías, los médicos no cuentan ni con material para escribir; llegando a la penuria de poner un rótulo a mano que diga “traiga sus propias páginas de papel, para brindar sus recetas”. El papá de un niño paciente venezolano con cáncer avanzado afirma que las sanciones internacionales a Venezuela, han venido desde hace varios años y no es excusa, para no abastecer dignamente los hospitales.

¿Nos vamos a seguir quedando en el mismo sitio? A los Gobiernos en mando, instituciones y autoridades pertinentes, es acuciante incluir en sus planes gubernamentales y de reactivación económica: un plan integral de la niñez a corto, mediano y largo plazo, con indicadores y posibles avances y que dentro de dicha planificación, involucren a las cabezas de hogar o tutores; con el fin primordial que el futuro de nuestros niños, quienes son bendita luz y esperanza, no se opaque; sino que avance y se cuide de su valiosa salud, autoestima y desarrollo.