Doña Francisca Torres y el resto de familias temen quedarse sin un lugar donde vivir. / Diego García

Nacionales

“Nosotros no nos queremos salir”

Iliana Cornejo

lunes 20, agosto 2018 • 12:01 am

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A doña Francisca Torres le cuesta caminar. Su hija y una vecina la ayudan a que salga a la puerta de su casa para recibir visitas que prometen ayudarles para que no sean expulsados de la isla Perico, en La Unión, donde tiene 72 años de vivir.

“A mi tiernita me trajeron ¡tiernita!, mi abuelo aquí vivía. Tuve 14 hijos, no le digo, pues”,  así resumen sus 72 años de vida, Francisca Torres, “la niña Paquita” como la conocen sus vecinos de la isla Perico.  Ella es la más longeva del lugar junto a otra sexagenaria, Blanca Olivia Marquina, quienes han relatado al fiscal general, Douglas Meléndez, que los dueños de una porción de la isla  les dijeron que debían irse y abandonar  un lugar que hasta ahora, saben que no les pertenece  pero que es el único de donde se sienten parte.

A preguntas del fiscal general le responden que su deseo es seguir viviendo en la isla Perico: “Nosotros no nos queremos salir. Nadie se quiere salir. Aquí todos somos pobres, veá, porque no somos grandes ricazos pero así pasamos, aquí no hay bullas de nada”, reitera doña Francisca.

Y agrega: “Ahí dejan los trasmallos, dejan todo, mire, aquí gracias a Dios no, los motores y todo dejan afuera, aquí dormimos tranquilos; gracias a Dios, con eso es bastante”, dice mientras señala su patio rodeado de redes para pescar.

Doña Francisca recuerda que cuando tenía unos 12 años, Marcelino Imbers les dijo que había comprado la isla para sacar concha, molerla y que sirviera de alimento en la granja que tenía.

La  mujer recuerda que Marcelino Imbers, ya fallecido, le compró a un hombre al que solo identifica como Silverio, residente de San Miguel.


“Ese señor (Marcelino Imbers) dijo que para aquel lado iba a agarrar él”, dice Torres mientras señala un cerco, asegura que ese acuerdo lo han respetado. La longeva también le relata al fiscal que en esa época, sacaron a las familias que habitaban la vecina isla de Periquito: “ A los de Periquito (a) todos los sacó, hasta les puso fuego a las casitas que habían en Periquito”, afirma.