La actual pandemia del covid-19 y su virus SARS-CoV-2 está intentando mantener su gobierno y poder eternamente, en sincronía con algunos gobiernos de la región centroamericana. No sé en realidad, quién aprende de quién. En ambos casos, las poblaciones de nuestros países tienen que mantenerse alertas y en modo perenne de protección de nuestras democracias y salud.

Opinión

¿Nos debería preocupar la variante Mu y su ritmo de cumbia?

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

lunes 6, septiembre 2021 • 12:00 am

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La actual pandemia del covid-19 y su virus SARS-CoV-2 está intentando mantener su gobierno y poder eternamente, en sincronía con algunos gobiernos de la región centroamericana. No sé en realidad, quién aprende de quién. En ambos casos, las poblaciones de nuestros países tienen que mantenerse alertas y en modo perenne de protección de nuestras democracias y salud.

En enero de este año, otra nueva variante del coronavirus fue identificada. En esta ocasión, la nueva hija fue identificada en Colombia. Se trata de la variante B.1.621, también conocida como mu. Aunque esta variante no esté tan extendida como la delta, ya es causante de casi cuatro de cada 10 contagios en Colombia. Hasta el 2 de septiembre de 2021, se han detectado 4,711 secuencias de la variante mu, la que se ha descubierto ya en 43 países y en todos los estados de Estados Unidos, siendo Colombia el país con mayor número de casos de esta variante en el mundo.

Esta variante fue incluida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de la lista de variantes de interés, que también incluye las variantes eta, iota, kappa y lambda. Como variante de interés se le hará un seguimiento para saber de inmediato si presenta mutaciones que puedan modificar la forma en que se transmite, volverla más virulenta o reducir la eficacia de las vacunas utilizadas en la actualidad para prevenir el covid-19.

La Organización Mundial de la Salud dijo recientemente que la nueva variante mu tiene una importante prevalencia en Colombia -país en la que se identificó por primera vez el pasado enero- y en Ecuador, donde representa el 39 % y 13 % de casos, respectivamente. Pero hasta el momento,  esta entidad, en vista de no existir evidencia de aumento de transmisibilidad y/o virulencia, se mantiene clasificada como variante de interés. Solo en el caso de presentar tales cambios, los científicos evaluarán si pasa a considerarse una “variante de preocupación”, de las que actualmente hay cuatro: alfa, beta, gamma y delta. Esta última es la que más inquietud provoca por su capacidad de propagarse rápidamente y porque puede causar una enfermedad más severa.

No obstante, la secuenciación de esta variante que se está realizando a nivel internacional indica que, contrariamente a lo que pasa en los dos países sudamericanos, la prevalencia global de mu se ha reducido y ahora representa menos del 0.1 % de casos. El comportamiento epidemiológico de la pandemia, tanto en Colombia como en Ecuador, parece indicar que esta nueva variante no ha incrementado su transmisibilidad ni virulencia. Ambos países, a pesar de una prevalencia alta de esta variante, exhiben tendencias descendentes en el número de casos nuevos.

En Colombia, su última ola de casos se experimentó entre el periodo de marzo (número de casos semanales promedio de 3,577) y agosto (número de casos semanales promedio de 3,417), con un pico máximo en junio 28 (31,256 nuevos casos semanales promedio). Ecuador, también con tendencia a la baja, con un promedio semanal que disminuye desde abril de este año, cuando el país experimenta alrededor de 1,900 casos promedio semanales hasta inicios de este mes de septiembre, donde se reportan un promedio semanal de 359 casos nuevos.


Creo que, a estas alturas, todos sabemos que todos los virus, y este coronavirus en particular, mutan continuamente. Sabemos también que estas mutaciones en su gran mayoría no tienen ningún efecto en el comportamiento de la pandemia, pero existen algunas excepciones a esta regla, y ahí precisamente es donde se encuentran las llamadas variantes de preocupación, como la alfa, beta, gamma, y delta. Estas variantes de preocupación han demostrado que sus mutaciones en la espiga S, han causado un aumento de la capacidad de transmisión y de virulencia en algunas de ellas.

En el caso de la variante mu, todo parece indicar que se quedará como una variante de interés, y sus mutaciones probablemente no tengan ninguna influencia en el comportamiento futuro de la pandemia. Sin embargo, más vale prevenir que lamentar, y el seguimiento que la OMS estará realizando en el futuro próximo nos dirá si comenzaremos a bailar a ritmo de cumbia.