Rubenia Castro, de 54 años de edad, señala que la agricultura familiar le permite tener acceso a los alimentos.

Economía

“No teníamos para comprar comida, ahora la sembramos en nuestro propio huerto” Rubenia Castro aprendió a crear su propio huerto en su vivienda, ubicada en Comasagua, para alimentar a su familia y ahora espera producir suficiente para comercializar.

Saraí Alas

lunes 6, septiembre 2021 • 4:15 am

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Rubenia Castro ha cultivado la tierra por más de 14 años. Arroz, frijoles y maíz han sido el sustento para ella y su familia, pero las sequías, las lluvias y, más recientemente, la pandemia, afectaron la economía de su hogar y el sustento para sus hijos y sus nietos.

Recuerda que cuando el coronavirus llegó al país, las cosas fueron aún más difíciles: la pandemia encontró a miles de familias salvadoreñas sin comida y dinero para comprar reservas. “Nadie de mi familia podía salir a trabajar, ni hay trabajo, pues... por eso he venido aquí”, asegura.

La Encuesta Nacional de Indicadores de Seguridad Alimentaria, realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), revela que 32 % de la población salvadoreña se quedó sin alimentos alguna vez debido a la pandemia del covid-19, en el último año. Castro forma parte de esta enorme cifra, que amenaza con ampliarse ante la crisis económica.

Pero ella mantiene la esperanza. La madrugada del 3 de septiembre, Rubenia salió de su vivienda, ubicada en el municipio de Comasagua, sobre la cordillera El Bálsamo, en La Libertad. Bajó de la montaña, asegura, para abastecer con mejores alimentos a su familia.

Las mujeres reciben insumos para cultivar alimentos en el municipio de Comasagua.

“Yo siembro arroz, frijoles, maíz, y ya puedo sembrar hortalizas, gracias a ACUA (Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura). Pero quiero cultivar otras verduras, tener mi propio huerto”, afirma.


Con seriedad en su rostro, pero con esperanza de obtener un poco de ayuda, la mujer de 54 años de edad es una de las beneficiarias de un proyecto para apoyar a organizaciones de mujeres campesinas que luchan por su derecho a la alimentación en La Libertad y Santa Ana.

Con huertos caseros hemos sobrevivido en la pandemia, eso nos ha ayudado,  por eso agradezco la capacitación que nos van a dar, vamos aprender más”.
Rubenia Castro
Agricultora de Comasagua

El programa, titulado “Fortalecimiento de cooperativas agropecuarias y organizaciones de mujeres campesinas para la exigibilidad del derecho humano a la alimentación y la soberanía alimentaria en El Salvador”, es financiado por la Unión Europea en el país.

Ante esta oportunidad, Rubenia espera ser capacitada para producir alimentos para las 12 personas que forman parte de su familia y poder vender hortalizas para comprar otro tipo de comida, y completar así una dieta más nutritiva.

Las mujeres siembran verduras como rábano, lechuga , tomates y otras verduras.

Sin alimentos.

De acuerdo con la agricultora, antes de ser capacitada por la fundación ACUA, su familia apenas podía adquirir alimentos y la primera vez que intentó aprender a sembrar le robaron sus herramientas de trabajo.

“Antes de sembrar no teníamos ni para comprar comida. Ahora la sembramos en nuestro propio huerto, y esto me ayudó a salir adelante. Hemos aprendido a sembrar rábanos, pepinos, tomates, zanahorias y lechuga”, asegura.

292MujeresSerán capacitadas con el proyecto de soberanía alimentaria. El proyecto es financiado por la Unión Europea y durará 36 meses.

Erick Christensen, agregado para asuntos de Cooperación con la Unión Europea, aseguró que con el programa se busca garantizar la seguridad alimentaria en El Salvador. “El covid ha revelado nuestra vulnerabilidad y la importancia entre el equilibrio que debe haber entre la naturaleza y la actividad humana. Es muy importante tener es la participación y la democracia, en especial de las mujeres”, dijo el viernes durante el lanzamiento del proyecto.

Beatriz Barrientos, representante de Veterinarios Sin Fronteras, entidad cooperante con el proyecto, indicó que las mujeres son un eje importante de la agricultura en El Salvador porque “tienen un papel primordial en la producción campesina”.

El proyecto, apoyado por la Unión Europea, se desarrollará en los departamentos de La Libertad y Santa Ana.