Es lamentable que en contextos electorales lo que surge no es la solidaridad, sino lo peor de ciertos seres humanos, que militan en los diferentes partidos políticos, de modo que toda ayuda entregada por los algunos candidatos en las comunidades mas necesitadas del país, la condicionan a exigir el voto a su favor, esto se ha hecho desde tiempos inmemoriales, es decir que cuando un partido político llega al poder se apropia de la chequera del Estado, y la maneja a su discreción para favorecer los intereses partidarios.

Opinión

No olvidemos la historia

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 9, diciembre 2020 • 12:00 am

Compartir

Es lamentable que en contextos electorales lo que surge no es la solidaridad, sino lo peor de ciertos seres humanos, que militan en los diferentes partidos políticos, de modo que toda ayuda entregada por los algunos candidatos en las comunidades mas necesitadas del país, la condicionan a exigir el voto a su favor, esto se ha hecho desde tiempos inmemoriales, es decir que cuando un partido político llega al poder se apropia de la chequera del Estado, y la maneja a su discreción para favorecer los intereses partidarios.

Por ello no era extraño ver que en los años 70, en adelante,  los cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas tuvieron un rol protagónico en el desenlace de la convulsión social que nos condujo al conflicto armado  que duro 12 años, en la que hubo 75,000 muertos, claro que el origen del conflicto, esta íntimamente conectado a los abusos de autoridad, la corrupción, la prepotencia de los gobernante y la instrumentalización  de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad, para fines eminentemente políticos.

Al firmarse los acuerdos de paz en el año 1992, se esperaba un cambio sustancial en la sociedad salvadoreña y que las libertades de los ciudadanos, fuera el “non plus ultra” de la convivencia pacifica, por ello se introdujeron reformas claves a la Constitución de 1983, siendo una de ellas,  el rol de la Fuerza Armada,  la cual se incorpora expresamente al Órgano Ejecutivo y se subordina al mando del Presidente de la República en su calidad de Comandante General. Art. 212 Cn.; se cambia su doctrina al circunscribir su misión a la defensa de la soberanía.

Y del territorio, y se define como una institución permanente al servicio de la Nación ajena a la labor de seguridad pública y de seguridad nacional, con dos componentes que equilibran su peso constitucional; es apolítica, y no deliberante, con ello se pretendía profesionalizarla, y alejarla de posiciones políticas, dicho en otras palabras, que las Fuerzas Armadas, no fueran instrumentalizadas ni por militares con ambiciones políticas, ni por civiles con ideas mesiánicas de perpetuarse en el poder y romper así la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia.

En consecuencia, las Fuerzas Armadas, antes de obedecer a un presidente civil, tienen que obedecer a la Constitución, justamente para evitar los abusos de autoridad que dieron origen al conflicto armado en la década de los setenta. Y discernir que todo orden que de un presidente civil que no es conforme a la Constitución, ningún militar esta sujeta a cumplirla. Digo lo anterior porque la tendencia de ciertos presidentes con enfoque totalitario que han pasado por casa presidencial, es buscar controlar de forma absoluta a las Fuerza Armada.

Por esa razón, algunos presidentes se desviven por aquerenciar al alto mando, con emolumentos y prebendas mas allá de la ley, es así como algunos militares sucumben a los encantos de las riquezas, después de todo poderoso caballero es don dinero, por supuesto ante este escenario no todos los militares caen rendidos ante la fama y las riquezas momentáneas, ya que existen uniformados con valores que jamás venderían el honor militar  y la lealtad a la Constitución, por unas cuantas monedas, ya que los verdaderos billetes se los llevan hombrecitos ambiciosos.


Que llegan al poder prometiendo ser diferentes a los anteriores, pero al ver la disponibilidad del dinero del Estado, se vuelven locos y creen que es dinero es de ellos y comienzan a repartirlo por todos lodos, particularmente al partido político que los representa,  para asegurar el mayor numero de diputados y perpetuarse así en el poder, por esa razón utilizan el dinero de los contribuyentes a favor de sus intereses partidarios, basta es la historia de El Salvador, de funcionarios que ahora están presos, otros en el exilio y otros están en curso en convertirse en los futuros inquilinos del sector nueve de Mariona.