Ángela Graciela Canjura, es una menuda mujer que enfrenta un proceso por estafa en masa en perjuicio de cientos de víctimas. La mujer, a través de redes sociales ofrecía carros a clientes dispuestos a dar un adelanto que oscilaba entre 400 y 4,500 dólares de adelanto. Entre 2019 y 2020 muchos creyeron en la promesa y dieron las cuotas de adelanto. Hasta ahora no han recibido ni el vehículo ni les han devuelto su dinero. Entre los estafados hay obreros y profesionales. Fácilmente, según la Fiscalía, son más de 300 personas las engañadas por esta mujer.

Opinión

No nos dejemos estafar

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 15, junio 2021 • 12:00 am

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Ángela Graciela Canjura, es una menuda mujer que enfrenta un proceso por estafa en masa en perjuicio de cientos de víctimas. La mujer, a través de redes sociales ofrecía carros a clientes dispuestos a dar un adelanto que oscilaba entre 400 y 4,500 dólares de adelanto. Entre 2019 y 2020 muchos creyeron en la promesa y dieron las cuotas de adelanto. Hasta ahora no han recibido ni el vehículo ni les han devuelto su dinero. Entre los estafados hay obreros y profesionales. Fácilmente, según la Fiscalía, son más de 300 personas las engañadas por esta mujer.

El caso está en varios juzgados. En uno de los procesos abiertos son 129 víctimas que reclaman su dinero. En una de las audiencias Canjura ofreció conciliar con las víctimas dándoles 50 dólares mensuales hasta terminar lo estafado. Sin embargo las víctimas rechazaron esa conciliación porque ellos lo que quieren es su dinero completo. La Fiscalía ha rastreado los bienes y las cuentas de la mujer y resulta que no tiene nada, es decir que el dinero que recogía de sus ingenuas víctimas ya se lo gastó o lo entregó a otras personas. Todo apunta que la mujer, que está presa, será condenada con años de prisión y que las víctimas perderán su dinero.  Este caso es escandaloso, pero no el único.

A los tribunales continuamente llegan procesos de estafas a través de las redes sociales. Los victimarios ocupan plataformas de renombre internacional para estafar a las víctimas que no se cercioran de la veracidad de las ofertas.  La semana pasada un juzgado de Paz de San Salvador ordenó la detención de Eduardo José Córdova porque a través de la plataforma OLX.com ofreció una camioneta en 6 mil dólares. La persona interesada vio la oferta y pagó dicha cantidad más 800 dólares por el “papeleo”. Hasta ahora la víctima no recibe ni el vehículo ni el dinero, por lo que decidió denunciar a Córdova, quien fue  buscado por la Policía y encontrado en un centro penal, donde yace detenido porque utilizó el mismo modo para estafar a otras dos personas. Es decir, el tipo ya tiene otros dos procesos abiertos por estafar en esta modalidad.

Los salvadoreños debemos estar más atentos y no dejarnos engañar por ofertas en las redes sociales. La gente pícara seduce de todas formas y se hace pasar por seria y honesta. Venden falsa honradez y se aprovechan, en ocasiones, de la poca cordura de las personas que buscan obtener productos baratos. Recientemente fue procesado un joven por el delito de receptación porque compró una motocicleta en 50 dólares. La motocicleta había sido hurtada días antes y sólo a él se le ocurrió que el vehículo en buen estado podría costar tan poco.

En redes sociales hay ofertas de todo tipo. Sitios que venden todo tipo de inmuebles o que ofrecen trabajos o servicios a domicilio. Lo primero que tenemos que hacer es cerciorarnos de la seriedad de los ofertantes y verificar que son una empresa legalmente establecida con su número de NIT y sus asentamientos legales.

Hace un mes aproximadamente hubo una demanda contra una “empresa” que a través de un sitio web ofrecía trabajo a personas jóvenes en el área de call center. Decenas  enviaronsu hoja de vida y algunos fueron llamados a entrevistas en un centro comercial. Les pidieron 100 dólares para efectuar los trámites de ingreso. Hasta este día nadie está trabajando y el sitio web simplemente desapareció del Internet.  Las redes sociales son una maravilla, permiten fluir el conocimiento, desarrollar información y una comunicación ágil e instantánea. En segundos podemos acceder a millones de informaciones sobre un mismo tópico. Sin embargo, mucha información en el ciberespacio es falsa o mal intencionada, por lo que no debemos creer fielmente lo que vemos o leemos, especialmente si se refiere a negocios.


Nada puede ser tan bonancible y fácil de conseguir a precios excesivamente baratos. Si un producto es ofertado a un precio muy por debajo del precio de mercado convencional hay que entrar en duda y activar los censores para encontrar el error o el truco. Hay clientes que compran un producto y les mandan uno distinto o de pésima calidad. Prácticamente los estafan. Los salvadoreños no debemos ser tan ingenuos ni tan avaros para creernos las “ofertas” que pululan en las redes sociales, pues casi siempre suelen ser estafas y luego difícilmente recobramos el dinero o los productos. Quedamos estafados.