Opinión

No más cuotismo en la Corte de Cuentas

Aldo Álvarez / Abogado y directivo del CD

sábado 22, agosto 2020 • 12:00 am

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Está claro que a la rancia “partidocracia” le “vale” y le “resbala” que la población esté harta del intento de manipulación de las instituciones del Estado y este sentimiento generalizad parece no ser suficiente para evitar por “enésima” vez el intento de establecer el “cuotismo” para el nombramiento de los Magistrados de la Corte de Cuentas de La República.

Nuevamente la partidocracia está intentando “repartir” cargos en instituciones del Estado, para fines obviamente de servicio a sus intereses y no a los intereses de las mayorías de este país. Pero eso les vale, no les importa, lo que les importa es llevar a personas que consideren “controladas” o al menos “controlables” por las cúpulas de la partidocracia. Deben saber que esta vez serán señalados hasta la saciedad y pagarán caro en términos de factura electoral si llegan a hacer semejantes nombramientos. No es posible que todo el tiempo se la pasen haciendo esos nefastos cálculos políticos de control institucional, como si uno no lo conociera, como si no nos diéramos cuenta de esa mecánica que está enquistada en la partidocracia de querer jugar una especie de ajedrez con los cargos públicos para poner “piezas” que consideran afines a sus partidos, como si no nos diéramos cuenta. Por supuesto que lo sabemos y estamos plenamente conscientes de ello. ¿Hasta cuándo van a comprender que esa no es la mecánica correcta para el nombramiento de funcionarios de segundo grado y menos de la CCR? ¿HASTA CUÁNDO? Ustedes lo saben y lo saben bien, lo cual le proporciona el “caldo de cultivo” adecuado, que han tenido las “peleas” que han tenido para su elección. Por supuesto que los “mercenarios” están dispuestos a lo que sea con tal de evitar que funcione una CCR que en verdad les fiscalice y haga el papel que les corresponde, especialmente en materia de probidad.

Es lamentable como un partido que tanto criticó en el pasado el llamado “reparto de las instituciones” que hacía el antiguo “bloque de derecha” cuando ellos eran oposición –el FMLN-, y ahora ellos son los “abanderados” de dicho proceder. Es más importante para ellos un magistrado de la CCR que consideran “afín” a sus intereses y actuaciones –y para que no investigue adónde no les conviene en materia de probidad-, que poner personas idóneas, independientes -sobre todo eso INDEPENDIENTES-, sin vinculaciones partidarias manifiestas formales y/o materiales, en beneficio de la mayoría de la población, que dicen representar.

La partidocracia se empecina en seguir actuando de esa forma calculada, interesada, en esa mecánica torcida de democracia adonde toda elección de segundo grado pasa primero por el “filtro” de la determinación de si los aspirantes son o no “cercanos” a sus intereses.

Así lo han hecho de larga data con la elección de la Sala de lo Constitucional, y ésta ha declarado por enésima vez a los funcionarios de elección de segundo grado como inconstitucionales, cuando a la partidocracia le ha convenido. Aun así, se niegan a entender que el país ha entrado en una nueva etapa de concepción democrática, ya no es fácil esconder las intenciones.


Por esas actitudes que hoy señalo, por esa forma que según ustedes es una expresión de una gran “viveza” de cabeza política producto de esas “largas” discusiones “sesudas” adonde las cúpulas partidarias creen llegar a conclusiones políticas lo suficientemente inteligentes y adecuadas para ganarle la “partida” al adversario a través de poner piezas “afines” en las instituciones y poder controlarlas para la satisfacción de los intereses partidarios y/o utilizarlas contra sus adversarios aún contra el interés general; por esa forma de decidir y actuar es que han perdido amplios apoyos populares y sólo se van quedando con sus clientes políticos que a lo único que le son fieles es al dinero, pero no a ideas ni a proyectos políticos inexistentes.

La partidocracia debe comenzar a asumir un comportamiento total y completamente democrático, y debe entender que para que el país realmente avance se necesitan instituciones sólidas, fuertes, pero sobre todo INDEPENDIENTES, y eso no se puede lograr con el perverso “cuotismo” de la rancia y nefasta partidocracia pues la institucionalidad democrática es la única que puede salvar este país. Si sus “cálculos políticos” no les alcanzan para darse cuenta del nuevo signo de los tiempos, de que las circunstancias han variado, de que la población no está dispuesta a tolerar esos “desfalcos políticos”, esos engaños y esas estafas a sus más grandes y caros intereses, en esa medida verán como la factura que pagarán será electoralmente muy, muy cara. Los esperamos el 28F…