El ciudadano electo para presidir el país, el mismo que gobernará desde diez grandes pantallas desde su despacho de Casa Presidencial, no deja de ser noticia. Ni siquiera ha caminado sobre la acera de la entrada principal a la casona y sigue levantando olas de manera innecesaria. El TSE le entregó unos papeles que lo acreditan como ganador, pero deberá ser investido de plenos poderes por la Asamblea Legislativa. Sus asesores omitieron decirle que la mesura, prudencia y tacto político deberían acompañarlo de ahora en adelante.

Opinión

¡No más confrontación!

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 25, febrero 2019 • 12:00 am

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El ciudadano electo para presidir el país, el mismo que gobernará desde diez grandes pantallas desde su despacho de Casa Presidencial, no deja de ser noticia. Ni siquiera ha caminado sobre la acera de la entrada principal a la casona y sigue levantando olas de manera innecesaria. El TSE le entregó unos papeles que lo acreditan como ganador, pero deberá ser investido de plenos poderes por la Asamblea Legislativa. Sus asesores omitieron decirle que la mesura, prudencia y tacto político deberían acompañarlo de ahora en adelante.

Desafortunadamente algunos políticos que leen sus mensajes por Twitter rapidito caen en la trampa, a sabiendas de la irrefrenable impulsividad que anima al susodicho. ¿Por qué? Porque desconocen el guion de los manuales que desnudan la  estrategia. “El estallido del populismo”, producido por un grupo de académicos bajo la coordinación del colombiano Álvaro Vargas Llosa  es uno de ellos. Las ponencias de la intelectual guatemalteca Gloria Álvarez es otro referente.

La semana anterior, viejos zorros de la política cayeron en la mina caza bobos del tema de la construcción de un nuevo edificio para la Asamblea Legislativa. Bastó un tuit del presidente electo (reorientación de fondos para la reparación de escuelas) para que el presidente del Órgano Legislativo estallara: “Esta es la Asamblea Legislativa, no es el Órgano Ejecutivo, aquí no nos va a venir a dar órdenes”.

No señores políticos (viejos enganchadores y nuevos enganchados) no es con soberbia, arrogancia o prepotencia de unos (los ganadores de la elección presidencial) ni de otros (los grandes perdedores o extremas políticas) como el país va a salir adelante. Es por medio del diálogo (directo y respetuoso) el entendimiento (privilegiando el interés de país) con mucha voluntad política (sincera, no hipócrita) que los actores socio políticos deben actuar

Si todos hiciéramos lo que nos corresponde por reactivar una cultura de paz, lo podríamos lograr. Cada uno desde nuestras propias habilidades, competencias y experiencia acumulada.

Ya pasaron las elecciones, Ya ganó el hombre. Los que votamos, cumplimos nuestro deber y ejercimos nuestro derecho. La mitad que no lo hizo, pues le ayudó a ganar con gran holgura.


Pero la vida sigue. Ni el sol ni la luna se detendrán alrededor de una persona. Los cumpleaños seguirán celebrándose y las velaciones lamentándose. El país nos necesita a todos, pero por favor, sin más confrontación. Eso no nos conducirá a nada bueno; al contrario, atizar ese fuego terminará perjudicando la gobernabilidad. Digamos al unísono: ¡No a la confrontación!... pero con hechos.

Con el respeto que merece el Presidente electo, es deseable que entienda que no ganó por sus dotes de político o su talento como administrador público. Su innegable victoria la obtuvo, por que la gente se hartó de la corrupción de muchos políticos, que hasta ahora caen en la cuenta. Él solo puso el canasto para recoger la cosecha.

Sin embargo, es el primer obligado a liderar la cohesión social. Para eso tendrá cinco largos años en los que debe demostrar que está a la altura de las exigencias de una sociedad que requiere ser despolarizada, unida y revitalizada en los principios éticos y valores morales perdidos.

El Presidente electo debe comprender que está obligado a tender puentes en lugar de levantar muros en las redes sociales. Debe procurar los mejores entendimientos y fortalecer las relaciones interpartidarias. Luego, en el 2021, vendrán las elecciones legislativas y municipales donde tendrá la oportunidad de que su partido, “Nuevas Ideas” (del que no se avergüenza) participe. Si hace bien las cosas en estos dos años venideros, lo más probable es que alcance una cuota significativa de poder legislativo y municipal.

Por de pronto, yo quiero pensar que lo que conversó con la Embajadora de Estados Unidos en nuestro país y con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, lo va materializar en su praxis política como Presidente. Pero por favor, ¡No más confrontación!.