Mari Carmen Aponte disfruta hablar de El Salvador. Cada rincón de su casa en un hermoso paraje de Washington parece tener un recuerdo del país donde sirvió como embajadora de los Estados Unidos por casi cinco años. Desde la entrada de su casa hay esculturas de torogoces y un enorme cuadro del Lago de Coatepeque adorna la sala principal, esculturas y pinturas salvadoreñas completan la casa donde Aponte ha vivido por tres décadas.

Política

“No hay señal más clara y más profunda que respetar el Estado de Derecho” Mari Carmen Aponte sigue siendo una voz que muchos escuchan en Washington y da sus perspectivas de lo que podría ser una administración demócrata si Joe Biden gana las elecciones este martes.

Álvaro Cruz Rojas

martes 3, noviembre 2020 • 5:15 am

Compartir

Mari Carmen Aponte disfruta hablar de El Salvador. Cada rincón de su casa en un hermoso paraje de Washington parece tener un recuerdo del país donde sirvió como embajadora de los Estados Unidos por casi cinco años. Desde la entrada de su casa hay esculturas de torogoces y un enorme cuadro del Lago de Coatepeque adorna la sala principal, esculturas y pinturas salvadoreñas completan la casa donde Aponte ha vivido por tres décadas.

Aponte, una influyente abogada en Washington, habla con entusiasmo de un eventual gobierno de Joe Biden y cree que otro periodo de Donald Trump seguirá exigiendo medidas sobre la inmigración indocumentada. La embajadora -que también fue Subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y se le menciona en Washington como alguien muy cercana a Joe Biden- respondió así a las preguntas de Diario El Mundo.

 

¿Qué puede esperar El Salvador de la elección de mañana en Estados Unidos?

Yo creo que -si es que sabemos los resultados mañana, espero que los sepamos- va a depender naturalmente de quién gane. Yo creo que las visiones de los dos candidatos son totalmente distintas de cuales son las funciones de Estados Unidos de cara a los países de Centro y Sudamérica y el Caribe también.

Yo creo que de Biden se puede esperar seriedad en diálogo, conversaciones más profundas, a través de las embajadas y de él mismo porque yo veo que Biden tiene un gran interés en la región. Ese gran interés no es nuevo, lleva antes del plan Colombia que siempre lo veía como el norte, en el sentido que tenía apoyo bipartidista.


Yo creo que Biden va a tener unos retos pero va a poder dirigirse a los países de la región exitosamente porque conoce la región, conoce quiénes son los gobernantes, ha tenido relación con ellos, se sabe su récord, no es que diga lo que va a hacer, es que miremos lo que ha hecho, miremos lo que ha dicho y ahí es dónde vamos a encontrar las consistencias. Yo creo que un presidente Biden va a ser muy estratégico en las conversaciones con las Américas y donde yo creo que iría es a ver cómo puede restablecer un camino de solidez económica que pueda ser un incentivo para que la gente no tenga que emigrar, especialmente sin documentos. Esa es una clave bien importante y por eso creo que el Triángulo Norte es una de las primeras cosas a las que él le va a prestar atención. El problema de migración hay que resolverlo y es inmediatamente.

Precisamente vi que el candidato Biden tiene un plan para el Triángulo Norte que habla de un plan de apoyo de $4 mil millones y un fuerte combate a la corrupción. ¿Esos son los lineamientos generales de su gobierno?

Yo creo que vamos a ver una consistencia muy grande de un posible presidente Biden no solo en las Américas sino en el resto del mundo. Yo creo que la corrupción va a ser un objetivo, trabajar con los países y la sociedad civil en prevenir la corrupción, eso está bien alto en sus prioridades. Yo creo que él piensa que la corrupción es el socavamiento de la democracia, a medida que la democracia se socava, la corrupción sigue subiendo, es como la manzana podrida en un barril, que pudre tanta cosa, eso va a ser un objetivo principal y ya lo está hablando.

 

Hace unos días, el jefe del comando sur hablaba de El Salvador como un socio estratégico ¿Qué cree usted que es vital en la relación de Estados Unidos con El Salvador particularmente? ¿Cuáles son las claves para mantener una buena relación?

Yo creo que para ser un socio estratégico el tema de la seguridad, la estabilidad de la democracia, es decir, lucha contra la corrupción, y el desarrollo económico sostenible porque yo creo que una de las cosas más importantes que Biden ve es cómo ayudamos los Estados Unidos a hacer un camino a la clase media en los países de Centro, Sudamérica y el Caribe, o sea combatir la pobreza, un tema bien complejo que necesita atención no solo de educación, de más estabilidad democrática, de más seguridad, que la gente se sienta segura y pueda salir sin temor a trabajar, pero también es inversión y cómo podemos los Estados Unidos ayudar en eso.

Algunos congresistas de ambos partidos e incluso usted, han expresado preocupación sobre el gobierno salvadoreño y han señalado algunas prácticas autoritarias. ¿Qué cree que debe hacer el gobierno salvadoreño para solventar estas preocupaciones?

Yo creo que no hay señal más clara y más profunda que respetar el Estado de Derecho, como está escrito, la Constitución salvadoreña es una constitución bien detallada. Una señal es que todos los funcionarios del gobierno salvadoreño se rijan por el Estado de Derecho, que respetan las leyes, eso es importante. Vemos que para él es importante porque Biden habla mucho de esto, habla del rol de las tres ramas del gobierno, de la estructura y es obvio que eso le importa. Las acciones de un gobierno son muy importantes, mucho más importante que lo que dicen porque las palabras, el viento se las puede llevar, son las acciones, es lo que está viendo el pueblo, el ejemplo que vive.

 

Por mucho tiempo en Centroamérica hemos tenido la sensación que terminadas las guerras civiles, Estados Unidos nos abandonó. ¿Cree usted que eso va a cambiar si gana el señor Biden?

Eso es cuestión de interpretación. Yo te diría que bajo un presidente Biden no va a ser todo rosas, yo creo que habrán desacuerdos, y tal vez habrá acciones que se puedan interpretar como abandono, pero son acciones que se tomarán a su debido momento, en base a lo que esté sucediendo en la relación entre los dos países.

Yo puedo imaginarme por ejemplo, que Estados Unidos le pida a Costa Rica o a Panamá, en el área de la corrupción, hay un problema y cómo podemos apoyarte para atacar ese problema, pero eso tiene sus límites y no pasa nada. Lo mismo tiene límites la ayuda que Estados Unidos esté dispuesto a dar bajo un posible presidente Biden. O sea, van a haber metas, hay que cumplirlas, y eso se establece de antemano y se habla claramente, entonces de nuevo, no es lo que se dice, es lo que se hace.

Yo también puedo ver en una posible administración Biden, que el gobierno invierta recursos, sus propios recursos, en más seguridad, en más estabilidad, para que la gente pueda producir. Tú no puedes esperar que la gente trabaje con ahínco, fuertemente, si tú no estas proveyendo unos servicios básicos. Yo recuerdo haber hablado de esto en El Salvador en varias ocasiones, que yo no creía que era mucho pedir, cuando una mujer salvadoreña por la mañana salía de su casa a trabajar, a ganarse el sueldo en un trabajo bueno, y no sabía si iba a volver, si iba a llegar esa noche a la casa, esas son cosas bien básicas que un Estado debe estar proveyendo para su gente y en El Salvador la gente está bien consciente de eso. Seguridad de que voy a salir y voy a volver y no tengo que preocuparme de qué me va a pasar, especialmente para las mujeres.

Los números apuntan a que el señor Biden podría ser presidente este martes pero también existe la probabilidad de que el presidente Trump sea reelecto, ahí hay un juego de números bastante complejo…

-“Pensar en ellos me da dolor de cabeza”, interrumpe Aponte.

¿Qué debería esperar El Salvador de un segundo periodo del presidente Trump?

 

Eso a mí se me hace… mire, yo creo que una nueva administración Trump pediría más cooperación, más control sobre la inmigración indocumentada o sea de que el gobierno hiciera más, cómo lo hiciera, qué hiciera, mientras cumpla con eso, no se metería, no veo que fuera de los objetivos de parar la migración… esa es tu parte, tú haces tu parte, yo hago mi parte, pero no me meto en más nada. Creo que veríamos algo así.

Los migrantes salvadoreños ven con esperanza el fin de la retórica anti inmigrante y la oferta del señor Biden sobre legalizar a los indocumentados y eso incluiría a los salvadoreños con TPS, supongo…

Yo creo que la incluiría, especialmente si el Senado y la Cámara de Representantes se ponen en una mayoría demócrata.

 

Que esa también es una posibilidad.

Y esa es una posibilidad. Hay también una posibilidad de que la mayoría demócrata gane en el Senado y salga electo Trump, es una de las ecuaciones que pueden suceder. Pero yo creo que el partido demócrata tradicionalmente ha sido más sensible, lo que sí veo es una empatía entre los demócratas, darle un peso al mantener familias unidas, en realidad, el núcleo de la sociedad empieza con una familia que funcione bien y esté unida, elementos de empatía son mucho más importantes entre los demócratas, que no vemos aquí que poner niños en jaula era el objetivo, para disuadir que otros no vinieran, la crueldad es tan grande que otros no vendrían, y lo que vimos es que eso no funcionó muy bien,  y lo que vemos son 545 niños que a mí se me exprimen el corazón, porque qué culpa tuvieron ellos y Biden ha dicho que hará una comisión para reunificar a esos 545 niños, esos padres deben estar sufriendo muchísimo, no solo los niños.