La vida no tiene precio, pero en el caso de Eusebio Raúl Palacios, de 90 años quien el 12 de septiembre de 2018, fue arrastrado por la conductora de un microbús de transporte de estudiantes, en un tramo entre las colonias Santa Alegría y Guadalcanal, en Ciudad Delgado, el Juez Segundo de Sentencia impuso una indemnización de $7,000 y una condena de tres años.

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Mujer es condenada a tres años por arrastrar a anciano de 90 años La imputada retrocedía un microbús de transporte estudiantil y no se percató que había una persona y la arrastró unos 15 metros en Ciudad Delgado.

Jaime López

martes 13, octubre 2020 • 2:45 am

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La vida no tiene precio, pero en el caso de Eusebio Raúl Palacios, de 90 años quien el 12 de septiembre de 2018, fue arrastrado por la conductora de un microbús de transporte de estudiantes, en un tramo entre las colonias Santa Alegría y Guadalcanal, en Ciudad Delgado, el Juez Segundo de Sentencia impuso una indemnización de $7,000 y una condena de tres años.

La sentencia fue impuesta a la joven Karen Johana Alvarado Amaya, de 24 años, tras ser hallada culpable del delito de homicidio culposo o no intencional en perjuicio del señor de 90 años, pena que le fue cambiada por trabajo de utilidad pública.

La Fiscalía pedía la pena mayor de ese delito, seis años de prisión y el hijo del imputado pedía una indemnización de $100,000 para resarcir los daños sufridos con la pérdida de su ser querido, una situación que los llevó hasta asistencia psicológica para superar el trauma emocional.

En el caso declararon cuatro testigos. ellos ilustraron al juez como se dieron los hechos en el tramo de unos 15 metros en que fue arrastrado el cuerpo del anciano y donde el testigo con clave “Roberto Carlos”, uno de los estudiantes que viajaba en el microbús, afirmó que a la hora que era arrastrado el cuerpo, el vehículo se sentía inestable, se tambaleaba y se escuchaba un ruido extraño.

En ese momento afirmó el testigo, la conductora se bajó y constató que un cuerpo era arrastrado por su vehículo; la mujer no intentó huir sino que se quedó en lugar hasta que la División de Tránsito de la Policía Nacional Civil llegó a hacer la inspección y no fue detenida.

“La imputada manejaba un microbús escolar y se disponía a retroceder sin fijarse que el señor estaba atrás y quedó guindado de los mataburros o bombers  y lo arrastró de unos diez y 15 metros; todos los niños le gritaban; ella paró el microbús y se bajó a ver”, afirmó el fiscal del caso.


El juez basó su sentencia en la versión de los testigos y en los informes de levantamiento forense del cadáver y autopsia por parte de Medicina Legal.