Opinión

Memoria histórica: Carta a Schafick Creo que contiene elementos que todavía tendrían alguna importancia para nuestra vida pública futura y también para repasar nuestra siempre olvidada memoria histórica.

Antonio Martínez Uribe - Sociólogo y Politólogo

sábado 16, octubre 2021 • 12:08 am

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Introducción: Presento esta carta que dirigí a Schafik Jorge Handal hace 29 años, mientras me encontraba en Europa. Yo, había llegado allá, después de haber participado en el gabinete de gobierno formado luego del Golpe de Estado del 15 de Octubre de 1979, para realizar labores político-diplomáticas, por encargo del FDR/FMLN. Lo hago, bajo mi absoluta responsabilidad, motivado por la importancia que tiene el conocer papeles, largamente guardados, que registran apreciaciones de nuestro proceso. Pienso que en otro podría ampliar cuestiones sobre estos mismos asuntos, pero por ahora me limito a darla a conocer exactamente como la remití, porque creo que contiene elementos que todavía tendrían alguna importancia para nuestra vida pública futura y también para repasar nuestra siempre olvidada memoria histórica.

Antonio Martínez-Uribe

 

Ivry Sur Seine, FRANCIA, 14 de Septiembre de 1992.

 Estimado Schafik,


 Aprovecho la oportunidad que se presenta hoy que pasas por esta Europa en guerra para escribirte, pensando que estarás, como siempre, muy ocupado y a lo mejor no tendré la oportunidad de realizar un intercambio directo contigo. Además, hablemos personalmente o no, por escrito mis opiniones e inquietudes las puedo expresar de una manera más clara y precisa, aparte de que si se quiere un papel se puede también releer y guardar.

 

Mientras continuo con mis estudios en ciencia política, sigo con mucho interés los acontecimientos en el país, a la par de que no olvido también el contexto con el cual se concatena nuestra realidad nacional. Vivimos una época de gran trascendencia. Siempre pienso en nuestros compatriotas que le hicieron una guerra sin tregua al enemigo y que, renunciando a todo, incluso a si mismos, entregaron optimistas la vida por la causa, partieron sin sospechar siquiera que cambios tan drásticos y dramáticos pudieran tener espacio en el mundo. Y cuando te digo esto vienen a mi mente de manera especial los de mi grupo y/o generación y no sólo los miembros del partido. Aquellas entrañables amigas y amigos de las diferentes organizaciones: el “Chele” Guillén y Farid (quienes algo alcanzaron a ver), Franco, Tony, Celia Alfaro, Felipe Peña, Andrés Torres, Laura, el “Chele” Lito, la Clarita... y cada vez que uno hace un recuento como este, se da cuenta de que el recurso más preciado del país es su enorme caudal humano y sus virtudes.

 

Pero también pienso en aquellos que, por otra parte, sobrevivieron y han sido también testigos de todo el recorrido histórico de nuestro propio proceso y del proceso mundial desde digamos el triunfo de la revolución cubana, pasando por la guerra de liberación en Argelia, la derrota norteamericana en Viet Nam, el proceso de descolonización en África, la Revolución de los Claveles --de la cual recuerdo tan bien hablaste allá por el 75 en una reunión interna de estudiantes universitarios--, el triunfo de la revolución en Nicaragua, la intervención soviética en Afganistán, el inicio en los 80 de una nueva política imperialista por los Estados Unidos, las nuevas intervenciones y guerras imperialistas en contra de Grenada, Panamá e Irak, el inicio de la “perestroika” en la ex-URSS y el derrumbe estrepitoso del socialismo realmente existente que se produjo después, nuestra participación en el gobierno de Octubre del 79, el desencadenamiento de la guerra, hasta desembocar en todo este nueva etapa de nuestra historia nacional que se abrió con la firma de los acuerdos el pasado Enero... tenemos -puesto que yo me sitúo entre uno de ellos- sin duda, una situación tan privilegiada pero también un enorme reto. Este último podemos asumirlo o no, mas planteado está. Pero, hemos podido vivir, ¡¡participar y ver todos estos sucesos tan espectaculares!!

 

Ciertamente ha sido una cuestión del azar el que, teniendo más o menos el mismo punto de partida, más o menos la misma disposición, compartiendo más o menos los mismos riesgos, unos murieran y otros quedáramos con vida. A mi, por ejemplo, talvez cualquiera cosa se me podría señalar, pero menos la de no haber tenido el coraje para asumir las tareas que el partido me demando cumplir. Y te hablo de todas, desde aparecer en la planilla del FAU para las elecciones de AGEUS o la de ocupar un cargo en el gabinete de gobierno, salir a cumplir tareas en el exterior, hasta la de posteriormente regresar al país, siguiendo las decisiones del IV pleno ampliado del 84, en especial aquella que demandaba que todos los que estábamos en el exterior deberíamos regresar para hacer nuestra propia experiencia en la guerra, en un momento que no era precisamente uno de los más alentadores. ¿Cuantos cumplimos este acuerdo? Creo que muy pocos. Pero en definitiva lo que me ha quedado es toda una acumulación de experiencia muy rica y muy variada. Sólo te digo que hasta ahora no he visitado, sino que he vivido, y todo por que en nuestro país explotó el conflicto, por periodos más o menos largos, en Panamá, Madrid, París, Moscú, Managua, Budapest, Estocolmo,.. pero también, aunque quizás con un poco de más angustia y temblor en el corazón,  en las lomas y vaguadas del Cicaguite, la Montañona, Guazapa, Copán... Es decir, haciendo a un lado la falsa modestia, nadie me va a venir a contar porque yo también he vivido en su momento los agrios debates con la gente del bloque y las ligas, los inicios de las reformas en el entonces campo socialista, conozco las penurias morales y materiales que vive la gente en este mundo desarrollado como también las guindas a que nos obligó tal o cual operativo de la FAES. Esto es un poco mi balance personal. Es  no acaso un privilegio el poder estar vivo para contarlo? Con seguridad que si, pero está por ver que es lo que hacemos de aquí en adelante.

 

Sabremos renovarnos? Sabremos vernos con nitidez suficiente en el espejo de la experiencia soviética, sandinista, argelina y cubana? Lograremos aprender de la enseñanza generosa de la maestra vida, asimilarla, comprenderla y traducirla en línea política acertada que nos conduzca al fin al como saber hacer las nueva sociedad? O será necesario esperar a que llegue el Karl Marx de nuestro tiempo o el Cristo del año 2000 para que nos expliquen de nuevo y mejor su proyecto?

 

La historia ha hablado claro. Ella no está dando palos y también lecciones que deberían dejar avergonzados a los mejores analistas de izquierda y derecha, los más encumbrados académicos, los más prestigiosos centros de investigación, los servicios de inteligencia más intrépidos y experimentados. La inmensa mayoría de ellos fue incapaz tan siquiera de prever una tan sola tendencia de las fuerzas políticas y sociales que luego desatarían la crisis y si alguno de ellos lo advirtió prefirió seguramente refugiarse en la cómoda posición del silencio o no divulgarlo arguyendo razones políticas. Una vez dijistes que las cosas habría que llamarlas por su nombre, pues bien ahora te digo: nuestros intelectuales demostraron ser muy buenos propagandistas pero a costa de sacrificar el análisis científico verdadero. Abunda, tú lo sabes, la literatura de este tipo, la retórica tan propia de nuestra América Latina. Aquellos intelectuales que sobre todo desde los 60 tuvieron mucha lucidez y coraje para revelar los resultados de sus análisis, es decir que pensaban no sólo con cabeza propia sino que además lo hicieron a tiempo, no fueron tomados en cuenta. Porqué? ahora es fácil hablar, cualquiera se llena la boca con explicaciones acerca de, por ejemplo, la razones por las cuales el socialismo real se cayó.

 

Pero, en cuanto a la acumulación de experiencia, creo que por ahora lo importante para mi no es hacer referencia a la mía, sino que a la tuya, sin ninguna duda muy diferente y mucho mas rica y privilegiada que la de muchos. Tú has hecho un recorrido mucho más largo en el tiempo y vivido situaciones sin par. Baste señalar el haber estado presente en todas las reuniones del proceso de negociación, excepto en una, participando en sus decisiones. Todo esto aparte también de tener acceso a informaciones desconocidas no digamos para la gente humilde, común y corriente de nuestro pueblo laborioso e intuitivo, sino que para gente como yo que, queramos o no, pertenecemos a un circulo más reducido. Pero, has tenido tiempo para hacer un balance acerca del lugar en que después de todo este difícil proceso, se encuentra no el proceso mismo, aunque esto también es importante, ¿sino tú en lo personal como dirigente político? Te digo esto porque me parece algo insoslayable, sobre todo en consideración al momento que desde aquí logro percibir que atraviesa el país y el mundo.

 

He conversado, después de la firma de los acuerdos, con diferentes gentes cuyas opiniones son representativas del sentir y pensar del “jet-set” de la llamada comunidad internacional y en particular del vinculado a los “organismos internacionales” y me han expresado, entre otras cosas, y sin siquiera preguntarlo, una muy buena opinión acerca de tu persona. Tal es el caso de, por ejemplo P. Texier, ex–ONUSAL, a quien conocía, junto a R. Matarolo, desde cuando el partido me mandó a París en 1982; J.M. Rodés, catalán de los buenos que ha participado en la onda de la Policía Nacional Civil y otros que han estado más o menos involucrados en el proceso centroamericano y que tú conoces. En una palabra, al final, una de las cuestiones que quedan a favor de las fuerzas revolucionarias y democráticas es el contar con un dirigente como tú que goza de una buena reputación y credibilidad nacional e internacional. Esto es así muy a pesar de que cierta prensa extranjera se preocupó mucho por encumbrar a otros como los estrategas del proceso. En fin, por estas y otras razones, constato ahora que te has convertido en una verdadera institución nacional le cuadre o no a fulano o a sutana.

 

No entiendas que estoy tratando de hacerte un halago o una adulación, sencillamente no forma parte de mi manera de ser, además ya podrás establecer luego que no se trata de eso. Se trata más bien, a partir de la confianza que estimo existe entre nosotros, de aprovechar esta oportunidad no para hacerte un punteo de la situación internacional o abrumarte a preguntas -cosas que bien podrían también hacerse- sino que para hacer algo que yo considero es hoy más oportuno: señalarte que todo lo anterior hace caer sobre tus propias espaldas una enorme responsabilidad, cuestión que a su vez tiene que ver con la dirección del proceso. No eres ningún líder acabado o vencido, tampoco se trata de que seas ortodoxo o heterodoxo, joven o viejo, sino de estar o no extraordinariamente lucido en cuanto a las circunstancias del momento que te ha tocado vivir. Se trata de estar consciente de en qué medida nuestro papel personal cuenta. Permíteme decirte, con el mayor respeto, que la reputación que te has ganado en estos círculos de poder no se debe, a mi juicio, al hecho de que seas secretario general del PCS o miembro de la CG del FMLN o a que ostentes el grado de comandante o de dirigente comunista, sino más bien al reconocimiento de tus cualidades y al comportamiento político que has tenido durante todos estos años. El tener uno u otro cargo no hace sino que añadir más envergadura a la responsabilidad individual. Algo parecido a lo que pasaba con el enorme prestigio que alcanzó otro imprescindible, Guillermo Ungo, que se deriva de su propio peso como persona y hombre político, por su clarividencia, su capacidad para medir la dosis exacta de modestia, intransigencia y de, incluso, buen humor en el momento oportuno y porque supo además situarse por encima de su propio partido sin renunciar a él, porque gozaba de credibilidad frente a las derechas y las izquierdas y en fin porque con todo y sus defectos la atinaba y no por ser socialdemócrata o socialista democrático como a él le gustaba definirse. En estos casos son los líderes los que prestigian a sus partidos y sus causas y no al revés y no deberíamos equivocarnos en eso. Es decir, una vez más se constata que no es el habito el que hace al monje y también que los individuos -y no necesariamente los partidos o clases a los que puedan pertenecer-, en ciertas y muy particulares circunstancias de la historia, deben jugar y juegan un papel determinante para que los procesos políticos avancen o retrocedan en una u otra dirección.

 

No se trata entonces de hacer actos de profesión de fe a tal credo o ideología o de alardear con aplomo sobre la fidelidad a los principios. No, porque sencillamente esta formula no ha funcionado ni en la política ni tampoco en la religión que es algo mucho más íntimo o profundo si se quiere. Se trata más bien de meterse y comprometerse en serio, con toda nuestra inteligencia, energía, experiencia, capacidad de concentración y creatividad, en el gran proyecto por la conquista de una sociedad en permanente proceso de democratización y cambio, nueva, donde cada día impere más y más el respeto a los derechos humanos e individuales, la justicia social, política y económica y la tan llevada y traída democracia. Se trata más bien de aplicar aquella tan vieja enseñanza que dice que las acciones hablan mucho más fuerte que las palabras. No te parece que es esto lo determinante? Yo pienso que sí, Y es tan válida para el tercer mundo como para el primero, donde todavía aún se está muy lejos de vivir una sociedad justa y democrática a plenitud. Como le decía a Logan en una carta reciente, aquí se vive todavía en el reino de la necesidad.

 

Las fuerzas revolucionarias en el mundo han demostrado, suficientemente que se puede tomar el poder y hacer la revolución, pero no han demostrado aún su capacidad para construir esa sociedad nueva, superior al capitalismo, socialista. Los dirigentes soviéticos no atinaron en esto durante 70 anos en el poder, teniendo recursos inmensos y abundantes. Tuvieron en sus manos no el anhelo, sino que sobre todo la posibilidad material, la riqueza para materializar la utopía. Porque el socialismo es posible si se cuentan con suficientes recursos propios y además un cierto nivel de desarrollo. Es por esto seguramente que Marx sostenía que sería posible allá donde el capitalismo estaba más adelantado. ¡Quizás la gran derrota comenzó cuando algún dirigente pensó resolver los graves problemas de la economía socialista con el financiamiento del gran capital imperialista! Y entonces debemos preguntarnos: Es posible el socialismo para un país pobre y sin recursos? Y si es posible de qué modelo de socialismo estamos hablando? Creo que al menos debería de comprenderse que el socialismo verdadero, su economía, no se construye sobre la base de la ayuda exterior ni en dependencia de las grandes inversiones capitalistas extranjeras. O si se puede habría entonces que demostrarlo.

 

Aquella otra vieja enseñanza de que son las masas las que hacen la historia tiene ahora un sentido muy relativo puesto que es cierto que, digamos más bien, los pueblos contribuyen a constituir la historia, pero no son ellos los que la escriben o interpretan, ni tampoco los que dirigen los procesos. Esto último es competencia exclusiva de los grupos dirigentes. Pero no basta que exista un buen dirigente o un grupo reducido capaz y esclarecido. Se necesitan además muchos, muchísimos hombres y mujeres valientes y lúcidos para construir la democracia. Los pueblos llegada la hora de los "quiubos" lo que hacen es, sí es necesario, levantarse para cobrar la factura a sus dirigentes, poco importa que estos se definan de derecha, centro o izquierda o de que no se definan. Y, como lo hemos podido ver, lo hacen de una manera implacable, pero incluso en una situación como ésta, otros líderes son los que toman las riendas de la situación.

 

Así han sido los procesos sociales. En muchos momentos son grandiosos pero también en otros son miserables y es esto lo que hemos podido contemplar ahora en esta historia reciente: E. Honecker, entregado por el gobierno ruso, está preso y enfermo en la Alemania Occidental; T. Jivkov acaba de ser condenado por corrupción en Bulgaria; Pinochet continua a la cabeza de las fuerzas armadas en Chile cohabitando con un proceso cuyo carácter democrático nadie pone en duda; dicen que J. Savimbi muy pronto será, por la vía electoral, el próximo presidente de Angola.

 

No obstante, el fin de la historia aún no ha arribado. Estoy absolutamente convencido de que los líderes y grupos dirigentes del desaparecido campo socialista y no las masas, cargan con una enorme responsabilidad porque las cosas hayan tenido este o aquel desenlace. De la misma manera creo que, en perspectiva, la dirección que tomen los acontecimientos en el país depende en su gran parte del papel de todo su liderazgo político. Pero claro el peso de algunos líderes será mucho más decisorio que el de otros. De acá mi inquietud de aprovechar para escribirte estas líneas.

 

Por otra parte, en un país como el nuestro no podemos permitirnos el lujo de descomponer nuestras propias fuerzas y el evitarlo también es responsabilidad de sus líderes. La cuestión de las relaciones con el UDN, te lo digo con igual franqueza que me preocupa mucho más que la situación al interior del F5. Además, no me parece la práctica, tantas veces utilizada, de, con fines partidarios, desprestigiar a aquellos que aún a pesar de todo, siguen estando del mismo bando. Tú mismo has dicho siempre que lo que divide a los partidos son las líneas políticas, los enfoques, lo demás no cuenta. Por allá en una ciudad sueca lejana y perdida se me acercaron la otra vez hablándome de no se que tipo de intereses personales que no se quién siempre ha tenido... Debería de tenerse cuidado con eso. Se trata de estar a favor de propuestas políticas y no en contra o a favor de uno u otro dirigente. ¿Es que alguien a estas alturas está exento de culpa para tirar la primera piedra? ¿Quién, qué organización, cuál dirigente político conquistó el derecho de poseer toda la verdad?

 

Entonces estas son algunas de mis inquietudes y opiniones, hay muchas otras tantas cosas más de que hablar. Ahora me ha parecido oportuno plantearte cuestiones relacionadas con un problema muy poco estudiado: el liderazgo político. A mí no me extraña que te encuentres en el lugar en que te encuentras, sencillamente te lo has ganado. Por el contrario, creo que todavía puedes y debes dar mucho más de ti mismo al avance del proceso. Creo también que al mismo tiempo tienes, como todo dirigente, un límite determinado por los otros factores no controlables que también inciden en la arena política y por el tiempo. Por eso hay que saber jugar cada vez mejor y también trabajar por garantizar la continuidad del proceso, cuestión extraordinariamente difícil. Aquí me falta información y reconozco que no estoy al tanto de todo, pero siempre trato de mantenerme al corriente de como se mueven los principales actores políticos y sociales.

 

Debo decirte, para no dejar la duda de que te he mencionado sólo una parte, de que también el factor A. Cristiani goza de una importante credibilidad, pero claro, no así su partido. Es el mismo fenómeno, sólo que en este caso referido a un líder de la derecha y más exactamente de la oligarquía. Esto tampoco debería sorprendernos ó asustarnos, puesto que ya Quique Álvarez nos demostró que alguien de su clase puede como individuo llegar incluso mucho más lejos si está en serio interesado en la causa de la justicia social y económica, la democracia y en un verdadero y avanzado Estado de Derecho para El Salvador.

 

De cara al Congreso del partido, que entiendo se ha pospuesto para fines de este año, creo que este problema del liderazgo debería de abordarse en serio, constituye un problema que no se debe dejar de lado y que tiene que ver mucho con el futuro del partido y del proceso. En esto también hay mucha experiencia acumulada. Gorbachov, por ejemplo, a mi juicio, fue un dirigente que también fue seleccionado de dedo por parte del aparato del partido. No fue él por si mismo, como debería de ser con un líder auténtico, quien se abrió campo con sus ideas en el medio de la sociedad soviética. Fueron los círculos de poder del partido los que, ya claros de la necesidad urgente de las reformas, consideraron que su juventud, su carisma, su talento era el que se necesitaba para impulsar el nuevo programa del partido, que se expresaba en “la perestroika”. Para ello se pensó incluso en el papel que podría jugar su mujer, Raisa, académica, muy diferente de las feas, iletradas e impresentables antiguas primeras damas. Como este proyecto estaba orientado a la venta en el exterior consideraron que la imagen de Gorby resultaría atractiva y digerible para occidente. Gorby, ya elevado por el PCUS a la nube imperial, se envaneció y dejó fascinar por el trato que calculadamente le dieron los grandes círculos de poder principalmente del gran capital europeo y estadounidense. Este problema del papel de Gorbachov, un líder prefabricado, más la crisis tan grave que se producía al interior del partido y de la URSS, que incluso los mismos círculos imperialistas desconocían que fuera tan profunda, fue lo que produjo el desenlace que ya todos conocemos. De aquí que el problema de la renovación de la dirección que tengo también entendido se va a realizar en el Congreso sea algo bastante delicado.

 

Envié una carta a la CP informando sobre el estado de mis estudios. Estoy trabajando sobre los problemas de la transición a la democracia y la cooperación internacional y en este cuadro quiero ir a El Salvador tan pronto como tenga la plata para el financiamiento del viaje. Mí programa académico en Barcelona prácticamente lo he terminado pero no saldré adelante con este propósito sino que hasta el fin de junio del 93, entonces es que desearía regresar definitivamente al país. Pienso que será un buen momento.

 

En fin, tú sabes que esta lucha es sobre todo por la búsqueda de la verdad y yo desde hace un rato la busco por todos lados y no solamente en el reducido círculo de mis más allegados o entre los que piensan como yo. Ahora tiendo a huir de aquellos que siempre me dicen lo que yo quiero oír o hablan como que sí ningún cambio hubiera tenido lugar o bien como sí la guerra en el país hubiera servido para nada.

 

Por otra parte, es cierto que lo mejor, como alguien ya lo dijo, es que cada quien arroje su propio brillo, que se construya una grande alianza, que se encare la gran tarea de aglutinar tantos vigores dispersos, que formemos todos un haz de energía ecuménica...

 

Te deseo muy buena salud y bastante coraje, lo mismo para todos aquellos compañeros y compañeras del partido, del frente y del resto de organizaciones políticas y sociales, que dando lo mejor de sí, ahora se fajan inspirados por el único interés de que el proceso avance en la dirección adecuada.

 

Con el abrazo de siempre,

 

 

Esteban