¿Cuántos cuerpos hay en la casa del horror? No hay certeza. / F. Valle

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Más familias buscan a sus desaparecidos en Chalchuapa La noticia de varios cuerpos enterrados en la casa del expolicía Hugo Chávez Osorio abrió un poco de esperanza en las familias que tienen un pariente desaparecido.

Óscar Romero

lunes 24, mayo 2021 • 6:00 am

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Rosa Isabel Labrador llegó con la esperanza de encontrar los restos de su hijo, José Luis Novoa Ramírez, en la casa del expolicía Hugo Ernesto Chávez Osorio, el mismo que las autoridades han catalogado como “psicópata” y “desviado sexual”, tras confesar múltiples asesinatos y haberlos enterrado en su misma vivienda.

El hijo de Rosa desapareció el 2 de diciembre del 2016, dos meses antes que su esposa diera a luz. Tenía 24 años de edad, hacía pan y lo salía a vender para llevar dinero a su hogar.

“Yo quisiera que, si en este lugar pueda estar mi hijo, lo que más anhelo es encontrar sus restos, enterrarlo y saber que un día yo también me voy”, dijo Rosa con su voz cortada y mientras muestra su fotografía.

Rosa vive en el municipio de El Refugio, de Ahuachapán, a dos kilómetros de Chalchuapa, al occidente de El Salvador.

“Es una tormenta darse cuenta que su hijo desapareció, dejó un niño para nacer, ya tiene cinco años mi nieto; lo que me gustaría es encontrarlo, que le pongan amor a ese caso”, dijo Rosa, quien llegó con su otra hija, que quiere ver de nuevo a su hermano mayor.

Hasta la semana pasada, el criminalista de la Fiscalía General de la República dijo que unos 15 cuerpos estaban en la fosa clandestina de la casa de Chávez Osorio. La fiscalía acusó a 10 personas por nueve feminicidios agravados y cinco homicidios agravados. Mientras que al exagente se le acusó por dos feminicidios agravados. Aún hay dos asesinatos sin acusar.

“Yo tengo esperanza (de encontrarlo), es mi mejor anhelo porque si yo me voy de esta vida voy a encontrar paz, ahorita hay dificultades”, expresó Rosa, mientras sus lágrimas salían.

En eso, otra familia que buscaba a su ser querido salía de la escena; un militar levantó la cinta amarilla y Rosa junto a su hija ingresaron a recordarle a las autoridades que aún siguen buscando a José, quien ahora tendría 29 años.

La gente llega buscando respuestas a Chalchuapa. / F. Valle

Un vecino desaparecido.

Una vecina de Chávez Osorio se abre paso entre el cañal, porque, aunque vive en la zona, tienen prohibido el paso por aquel callejón polvoso, debido al trabajo de excavación de las autoridades, desde el 8 de mayo.

La vecina de Chávez Osorio está interesada en saber quiénes están enterrados en la fosa de Chávez Osorio, porque su hijo desapareció desde enero, y cada vez la esperanza de verlo con vida es más difícil de sobrellevar.

Jaime Mauricio de 23 años desapareció el 7 de enero de este año, nadie supo más de él desde que por última vez fue visto en la calle Tazumal, a un costado del sitio arqueológico Tazumal en Chalchuapa, Santa Ana.

“Tengo un hijo desaparecido desde enero también entonces no sé si ahí está, solo Dios sabe(…), la policía carga la foto de él también, solo pidiéndole a Dios que tal vez no esté ahí”, relató la madre.

Asegura que veía reiteradamente al expolicía Osorio “trotando con el chucho (un perro), pero conocerlo bien, no. Dicen las personas que se miraba bien calmado y todo eso, yo pasaba a las 3 o 4 de la mañana, pero gracias a Dios nunca vi nada”.

Asegura que ya puso la denuncia, pero a la fecha, no ha recibido información sobre su hijo Jaime Mauricio.

Otras desapariciones.

Tras consultarle si sabía sobre desaparición de otras personas en esa zona “fíjese que bastantes”, respondió, “hace poco otra cipota del pueblo desapareció, y otra que trabajaba en la Sarita, también”, añadió.

Un día después que las dos madres relataran la búsqueda de sus hijos, el Gobierno brindó una conferencia en el lugar; ahí el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, quien calificó de “psicópata” al exagente, acusó a los medios de manejar el tema con “morbo” y de manera “torpe”.

También, el fiscal general de la República, Rodolfo Delgado, informó que tienen “la intención de mejorar el sistema de denuncias de personas desaparecidas”.

Sin brindar estadísticas sobre desaparecidos en El Salvador en lo que va del año, las autoridades se retiraron de la escena en la que, a diario llegan decenas de personas con fotografías en manos para recordarle a las autoridades que, aún siguen buscando a sus familiares.

Un cañal rodea el vecindario de la casa del horror. / F. Valle