Imaginemos que un dios viene a ofrecer a la sociedad un invento maravilloso que mejoraría la vida cotidiana en casi todos los sentidos. Permitiría a la gente pasar más tiempo con los amigos y la familia, ver nuevos lugares y realizar trabajos que de otro modo no podrían hacer. Pero también tendría un alto coste. A cambio de otorgar este invento a la sociedad, el dios elegiría a 1.000 hombres y mujeres jóvenes y los mataría. ¿Como sociedad aceptaríamos este pacto divino? Estoy totalmente seguro de que la mayoría de nosotros se opondría. Nos horrorizaría la idea de mil jóvenes muriendo por mejorar nuestra calidad de vida.

Opinión

Más allá del miedo Cuando aceptemos y aprendamos a convivir con el coronavirus, sin dejar que su presencia imaginaria nos paralice, entonces habremos vencido la pandemia.

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

miércoles 21, abril 2021 • 12:00 am

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Imaginemos que un dios viene a ofrecer a la sociedad un invento maravilloso que mejoraría la vida cotidiana en casi todos los sentidos. Permitiría a la gente pasar más tiempo con los amigos y la familia, ver nuevos lugares y realizar trabajos que de otro modo no podrían hacer. Pero también tendría un alto coste. A cambio de otorgar este invento a la sociedad, el dios elegiría a 1.000 hombres y mujeres jóvenes y los mataría. ¿Como sociedad aceptaríamos este pacto divino? Estoy totalmente seguro de que la mayoría de nosotros se opondría. Nos horrorizaría la idea de mil jóvenes muriendo por mejorar nuestra calidad de vida.

De acuerdo con datos proporcionados por la Subdirección de Tránsito de la PNC y Viceministerio de Transporte; entre el período 2006 y 2010 ocurrieron 24,947 accidentes de tránsito y 5,279 muertes por accidentalidad vial registrados; o sea, mas de 1,000 muertes de personas jóvenes por año. Este coste en vidas humanas pagado por nuestra sociedad a cambio de la comodidad, y funcionalidad que nos proporciona el transporte vehicular, se acepta, aun y a pesar de que es una eventualidad similar a la propuesta por el dios. ¿Por qué?

Según expertos en psicología, el punto central esta en la temporalidad del riesgo. Para el caso de la proposición divina, el riesgo es nuevo, algo con lo cual no hemos tenido ninguna experiencia anterior. Por el contrario, en el caso del riesgo de muerte vehicular, es un riesgo antiguo. Muchos de nosotros hemos convivido con este riesgo toda la vida, por ende, es una aceptación natural. Estamos acostumbrados y aceptamos que más de 1,000 personas mueran si con ello nuestra calidad de vida se ve mejorada. Este tipo de psicología colectiva tiene aplicaciones directas y contemporáneas a nuestra vivencia y reacción actual ante la pandemia. La novedad intrínseca en el riesgo que percibimos de la pandemia hace que nuestra tolerancia hacia este peligro sea mínima, y por ende la generación de miedo máxima. Y aunque con el pasar del tiempo, la tolerancia al riesgo aumenta y el miedo disminuye, persiste un grado substancial de incomodidad e intolerancia generalizado.

Con el advenimiento de las vacunas, la población mundial, unas naciones más y otras menos, está desesperada por llegar a la llamada inmunización de rebaño o comunitaria, y poder así, regresar a nuestra forma de vivir que sosteníamos antes de diciembre del 2019. Así como la obsesión al inicio y durante el transcurso de la pandemia ha sido en contabilizar casos y muertos, así hoy, la nueva obsesión es contabilizar número de dosis aplicadas. Gobiernos de muchos países, utilizan estas campañas de vacunación como argumentos políticos para consolidar su poder y autoridad, perdiéndose totalmente la esencia de la vacunación como instrumento de salud pública, pero más importante de solidaridad.

Muchas personas tienen la creencia y esperanza que con la vacunación el riesgo de enfermedad y muerte debido al covid-19 terminará. La ciencia y evidencia no apoya esta creencia popular. El Centro para el Control de las Enfermedades de EE.UU. (CDC por sus siglas en Inglés) publicó datos la semana pasada que mostraban que 5.800 estadounidenses totalmente vacunados habían contraído covid. Puede parecer una cifra importante, pero indica que las posibilidades de que una persona vacunada contraiga el covid son de una entre 11.000. Aun y con vacunación completa, los chances de contraer covid son mayores que cero. Y no serán cero en el futuro próximo.

La victoria sobre la pandemia no implicará la eliminación del coronavirus. La victoria significará, en cambio, convertirlo en el tipo de peligro que representan los accidentes de avión o los ataques de tiburón: demasiado pequeño para que merezca la pena. Eso es lo que las vacunas hacen. Si estás vacunado, el peligro que COVID representa para ti es mínimo, y mínimo es el riesgo de las personas que te rodean. Un viaje en automóvil tendrá un riesgo inherente mucho mayor para ti y para los demás.


Cuando aceptemos y aprendamos a convivir con el coronavirus, sin dejar que su presencia imaginaria nos paralice, entonces habremos vencido la pandemia. Todas las vacunas protegen contra el covid severo y la muerte. Tenemos que vacunarnos para ir más allá del miedo.