González Martínez fue deportado el año pasado. / DEM

Nacionales

Marero a prisión 100 años por 10 asesinatos

Juan Carlos Vásquez

jueves 19, julio 2018 • 12:02 am

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Una condena de 100 años de prisión fue impuesta al integrante de la Mara Salvatrucha, José Arturo González Martínez, alias, “Gasper”,  por 10 homicidios perpetrados en junio y octubre del año 2011.

En la vista pública realizada por el Juzgado Especializado de Sentencia “A”, de San Salvador, la Fiscalía General de la República expuso que el pandillero participó en la masacre de cuatro personas el 11 de octubre del año 2011.

Este hecho ocurrió en un chalet de la terminal de buses de San Vicente y las víctimas fueron Felipe Antonio Hernández Belloso, Virgilio de Jesús Miranda, quien había llegado de Italia; Miguel Antonio Beltrán Escamilla, y Luis Alonso Miranda, otras dos personas resultaron lesionadas.

Esta masacre se cometió por equivocación, ya que “Gasper” y otros pandilleros que participaron pensaron que las víctimas eran miembros del barrio18, ya que ese lugar era frecuentado por integrantes de esa estructura.

Una segundo hecho atribuido a González Martínez es el triple homicidio de una familia en la colonia Santa Lucía, de Santa Clara, siempre de San Vicente, el 6 de octubre de 2011, la razón fue porque  uno de los miembros de ese núcleo familiar fue testigo de un homicidio.

El 13 de octubre del mismo año, “Gasper” asesinó a una pareja identificados como: José Mauricio Juárez y Rosalba Carolina Reyes Nájera, quienes se dedicaban a la recolección de chatarra.


Tras las pesquisas solo ubicaron en una casa destroyer del cantón Los Rodríguez del municipio de Santo Domingo, en San Vicente, al hombre; los restos de la mujer no fueron encontrados y hasta el momento siguen desaparecidos. Por este  hecho fue condenado a 20 años de cárcel.

La Fiscalía General de la República (FGR) ha mostrado su inconformidad y cuestiona que el juez aplicó de forma errónea el concurso ideal de delito, una pena por cada caso, cuando la pretensión era que condenara a la pena máxima de 30 años por cada una de las víctimas, es decir, 300 años de cárcel en total.