Hay ciertas valoraciones que se deben hacer después de dos años de la administración Bukele con el fin de evaluar el impacto nacional e internacional de las decisiones ejecutadas a la fecha, en este contexto ya no se puede ocultar el sol con un dedo, ni tampoco se puede continuar culpando de las desgracias del país a los gobiernos anteriores, dado que durante ese tiempo se  debieron colocar las bases para cambiar el mal rumbo que traía el país, tomando en cuenta que los males de El Salvador, son estructurales, es decir;  pobreza extrema, exclusión social y una baja inversión en  la educación.

Opinión

Luna de miel después de dos años

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 2, junio 2021 • 12:00 am

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Hay ciertas valoraciones que se deben hacer después de dos años de la administración Bukele con el fin de evaluar el impacto nacional e internacional de las decisiones ejecutadas a la fecha, en este contexto ya no se puede ocultar el sol con un dedo, ni tampoco se puede continuar culpando de las desgracias del país a los gobiernos anteriores, dado que durante ese tiempo se  debieron colocar las bases para cambiar el mal rumbo que traía el país, tomando en cuenta que los males de El Salvador, son estructurales, es decir;  pobreza extrema, exclusión social y una baja inversión en  la educación.

Aunado a ello,  nunca se ha tenido una cultura de combate a la corrupción, ni tampoco los que han detentado el poder les ha gustado que les cuenten las costillas a través de la rendición de cuentas o la transparencia de sus actos. Apenas en el año 2010 se aprobó la ley de acceso a la información pública y casi a empujones los diputados tuvieron que estampar su firma en el decreto, con esta herramienta legal los ciudadanos pudimos enterarnos de los abusos de poder y de los recursos públicos que estaban cometiendo ciertos diputados y el mismo presidente de la República de aquel entonces.

Estos abusos los observó muy bien el candidato Nayib Bukele y señaló la podredumbre que no eran para menos, dado que esta situación era la causante de pobreza extrema y migración, y prometió que en un eventual triunfo, él no haría lo mismo, incluso dijo públicamente que metería preso a todo funcionario de su gobierno que se atreviera a robar. Dos años después podemos decir que es lo que prometió y no ha hecho y que es lo que ha hecho y dijo que no haría.

En primer lugar, hemos visto que muchos de los funcionarios de la administración Bukele, han sido señalados en actos de corrupción. Sin embargo CAPRES no ha movido ningún dedo para pedir que  investiguen la corrupción en los diferentes ministerios donde se han dado compras irregulares, precios sobrevalorados y funcionarios involucrados en ventas de miles de dólares a pesar que la ley prohíbe que los funcionarios públicos sean contratistas u ofertantes de bienes y servicios al Estado, al contrario han debilitado tanto la democracia, que han hecho todo lo que criticaron de ARENA y el FMLN,  buscado cooptar aquellas instituciones que administran justicia, como la destitución espuria de los magistrados de la Sala de lo Constitucional para imponer cinco magistrados de forma ilegítima,  pero que ciertamente responden al guion presidencial. Lo mismo ocurrió con el Fiscal,  que dicho sea de paso existen investigaciones dentro de la Fiscalía, por denuncias de corrupción en las compras que se dieron durante la larga cuarentena, denuncias que fueron efectuadas por la CICIES que el mismo señor presidente propuso su creación para investigar la corrupción, pero que ahora corren el riesgo de que estas denuncias no avancen y sean sepultadas,  pienso que los salvadoreños no votaron para continuar en lo mismo, sino por un cambio autentico justo y equitativo.

Ya que no se puede hablar  que ahora El Salvador esté mejor que antes, únicamente porque le cambiaron nombre al puente Torola en Morazán, a la playa el Tunco o que ahora se le llame Hospital El Salvador a lo que antes era la estructura de CIFCO,  tampoco podemos decir que los actuales diputados ganan menos y que no tienen los privilegios que tenían los anteriores solo porque algunos diputados de la bancada cyan hacen el shows de ir a comprar ropa usada, tratando de dar a entender una falsa humildad, hay que reconocer que la estrategia para adormecer a las masas es muy buena.

Pero lo cierto, que estos actos son burdos y populistas,  y ya no convencen como cuando inicio el partido Nuevas Ideas, dado que después de dos años llevan a cuesta la corrupción que no se ha querido combatir a pesar que ha habido remociones de algunos funcionarios, pero sin un señalamiento de parte del presidente, el nepotismo, la lista Engel que viene en camino y las violaciones constantes a la Constitución.