El poder político es el engranaje central que hace que gire el gobierno de la República, quien a su vez administra al Estado; en consecuencia, sin el gobierno el Estado no puede cumplir sus fines asignados en la Constitución  y demás operaciones de gobierno, las cuales por su naturaleza son muy complejas. La administración del Estado es una realidad que es difícil de entender a simple vista, puesto que en las estructuras que constituyen al mismo, se mueven una mezcla de distintos intereses de los propios gobernantes y de gobernados influyentes que forman grupos de interés y grupos de presión.

Opinión

Los motores del desarrollo

Leonel Uceda / Diputado de Nuevas Ideas por San Salvador @LeonelUcedaSV

viernes 11, junio 2021 • 12:00 am

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El poder político es el engranaje central que hace que gire el gobierno de la República, quien a su vez administra al Estado; en consecuencia, sin el gobierno el Estado no puede cumplir sus fines asignados en la Constitución  y demás operaciones de gobierno, las cuales por su naturaleza son muy complejas. La administración del Estado es una realidad que es difícil de entender a simple vista, puesto que en las estructuras que constituyen al mismo, se mueven una mezcla de distintos intereses de los propios gobernantes y de gobernados influyentes que forman grupos de interés y grupos de presión.

Hoy, más que nunca, debemos ser conscientes que la micro y pequeña empresa (MYPE) contribuye a la dinamización de la economía mediante la creación de un entorno favorable al aumento del desarrollo económico, de la productividad, de la innovación y de la oferta de empleo, son una de las salidas a la actual situación económica por su modelo productivo al impulso de la actividad económica del país.

En todos los países, las MYPE no sólo crean empleo, sino que actúan también como motores del crecimiento económico y el desarrollo social. En la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), representan más del 50% del producto interior bruto (PIB), índice que alcanza hasta un 70% según algunas estimaciones mundiales. Tal contribución al PIB varía en función de los sectores, y es particularmente elevada en los servicios, sector en el que las MYPE aportan como mínimo el 60% del PIB en prácticamente todos los países de la OCDE. Además, tienden a contratar a una mayor proporción de personas pertenecientes a grupos con menos oportunidades de encontrar empleo, como los jóvenes, los trabajadores con mayor edad y a los trabajadores menos calificados.

Es necesario apoyar el crecimiento de las MYPE en los mercados internacionales, regionales y nacionales, en particular mediante el acceso de todos a la creación de capacidad y los servicios financieros, como la micro financiación y el crédito asequibles para obtener mayor rentabilidad en sus operaciones. Representan un excelente medio para impulsar el desarrollo económico y una mejor distribución de la riqueza.

La restricción en el financiamiento de la pequeña y mediana empresa en cuanto al sector bancario se observa a nivel mundial no solo en el país y esto genera que muchas no puedan concluir su ciclo aun contando con ideas exitosas provocando que el empresario no siga creciendo, por ello debemos incentivar a las y los salvadoreños con el apoyo y herramientas necesarias pueden alcanzar sus metas. Apostándole siempre a la capacitación y la diversificación de sus actividades para alcanzar un desarrollo integral de la economía.

Tenemos que Incidir en nuevas normativas dirigidas a las MYPES, que encuentren condiciones propicias para crecer y volverse más competitivas en el mercado nacional e internacional y solo podremos lograrlo venciendo la ineficacia de los instrumentos de formalización para el desarrollo, la competitividad y la restricción del crédito en la micro y pequeñas empresas.


Reconozco el esfuerzo que realizan las micro y pequeñas empresas de sobrevivir con tantas adversidades, pero a pesar de ello, el entusiasmo de seguir adelante por sus familias me motiva a seguir legislando para que sigamos avanzando como país, estas acciones no son políticas sino más bien son de visión y estrategia de crecimiento económico. Desde la Asamblea Legislativa será siempre mi compromiso de apoyar al crecimiento de la micro y pequeña empresa a que desempeñan un papel cada vez más importante en la economía del país al abordar urgentes desafíos de desarrollo económico por eso es oportuno generar y fortalecer los instrumentos e incentivos especiales para el fomento y desarrollo de las mismas.