Mientras los hermanos Bezos se preparan para materializar su primer viaje espacial-comercial-tripulado, muchas cosas están sucediendo en América Latina.

Opinión

Los hermanos Bezos A los hermanos Bezos les tiene sin cuidado esos avatares. Y es lógico, porque la desconexión que existe de la realidad por parte de estos súper mega millonarios no puede ser más palmaria.

Jaime Barba / REGIÓN Centro de Investigaciones

martes 20, julio 2021 • 12:00 am

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Mientras los hermanos Bezos se preparan para materializar su primer viaje espacial-comercial-tripulado, muchas cosas están sucediendo en América Latina.

En Perú (intento de evitar el gane electoral por un pequeño margen de Pedro Castillo), en Colombia (las amplias jornadas de lucha social frente al paquete tributario que ha querido imponer el gobierno de Iván Duque), en Chile (batallas campales en las calles de Chile en diferentes momentos de estos últimos cinco años y la actual batalla constitucional que erradicará la huella de Pinochet), en Nicaragua (la represión sistemática y sin tregua a la oposición), en Haití (el asesinato del presidente a manos de un comando de mercenarios colombianos entrenados en Estados Unidos y simulando ser agentes de la DEA), en Cuba (la explosión social del 11 de julio que muestra las rigideces políticas de un modelo y los efectos devastadores de una economía flagelada). Son muchas cosas, y diversas, las que están ocurriendo en América Latina, y que seguirán ocurriendo, puesto que los ‘efectos sociales’ de la emergencia sanitaria por covid-19 apenas comienzan a mostrarse. ¿Y en El Salvador? Pues ya le llegará su turno, cuando la mayoría electoral concretada en 2019 ‘despierte’ de este extraño sueño soporífero en el que cayó...

Por descontado que a los hermanos Bezos les tiene sin cuidado esos avatares.  Y es lógico, porque la desconexión que existe de la realidad por parte de estos súper mega millonarios no puede ser más palmaria. El sueño de Jeff Preston Bezos, creador de Amazon, de construir colonias espaciales ha de hacer sonreír al nonagenario biólogo Edward O. Wilson, quien está planteando la hipótesis del ‘medio planeta’, como estrategia frente a la Sexta Extinción que está en curso para el planeta Tierra.

En su estrambótica ingenuidad mercantil, los hermanos Bezos y similares imaginan que también podrán lucrarse de la carrera espacial, mientras el planeta se desliza, sin remido y por la irresponsabilidad de los dirigentes mundiales —políticos y corporativos—, hacia el foso.

Parece absurdo, pero los miles de millones de dólares que se invierten (y se invertirán) en esos viajes espaciales, que en el caso de los hermanos Bezos nos quieren hacer creer que es para cumplir ‘un sueño de infancia’, bien podrían destinarse para revertir el daño medioambiental que ha puesto ya en cuestión la existencia humana (y de otras miles de especies, de animales y de plantas, sometidas a la férula depredadora del Progreso Humano, del que los hermanos Bezos dicen ser portadores).

La noticia del viaje de los hermanos Bezos (y de su competidor que se les adelantó, el señor Branson) da cuenta de la incapacidad de comprender lo que ha pasado en la Tierra en al menos los últimos 200 años. Es lo que se llama irse por la tangente o escurrir el bulto. ¿Es que acaso son inmortales como el personaje Highlander? ¡Banalidad del poder!


La humanidad ha llegado a este punto lamentable de casi inviabilidad, y que la emergencia sanitaria mundial por covid-19 solo ha ratificado, debido a que los grandes bloques de poder habidos en por lo menos los últimos dos siglos han creído que les tocaba tomar, disfrutar y dilapidar el botín conquistado.

Los hermanos Bezos está bien que quieran cumplir sus sueños de infancia que dicen invocar, pero ¿es que nadie les ha recomendado que mejor lo hagan en un simulador?, porque sería más productivo que se dedicaran a apoyar las iniciativas estratégicas efectivas que permitan que el planeta Tierra pueda aún ser cohabitado por humanos y las otras especies.

En América Latina el recuento del estropicio ocurrido con la conquista y colonización de los europeos, a partir del siglo XV, debería servir de espejo para saber de qué es capaz la acción humana depredadora. El aniquilamiento de las poblaciones indígenas, el saqueo de los recursos naturales y la configuración de estructuras de dominación y de exclusión sociales son herencias que aún pesan a los latinoamericanos.

Por supuesto, los hermanos Bezos (y también el señor Branson) ignoran esto (¿o no?) y creen que están haciendo un aporte a la ‘salvación del planeta’ (y de paso llevando más dinero a sus arcas) al animar, financiar y ser los primeros tripulantes de estos viajes espaciales.

Philip Dick estaría desternillándose de risa y de seguro prepararía alguna de sus mordaces ficciones. Es obvio que los hermanos Bezos no son los hermanos Marx (Chico, Harpo, Groucho, Gummo y Zeppo que hicieron reír —y pensar— a tantos). No, los hermanos Bezos (y el señor Branson) no dan risa, sino miedo, porque si esas son las soluciones en las que están pensando, de verdad, que la humanidad está perdida.