A inicios de mayo de este año, el presidente Biden anunció al pueblo estadounidense la ambiciosa meta de vacunar parcialmente (con una dosis) al 70% de la población de ese país para su día de la independencia, o sea el 4 de julio. Según la universidad de Oxford, dicho país lleva hasta el 23 de junio una cobertura de primera dosis de la vacuna de 53% o 178 mil personas que han recibido al menos una dosis. Con 10 días de por medio, un ritmo diario de vacunación del 30% de la población, y la presencia de la variante Delta en algunos estados de la Unión, es prácticamente imposible que el gigante del norte logre llegar a esa meta.

Opinión

¿Logrará Estados Unidos la independencia del Covid-19? Garantizar que las vacunas sean fácilmente accesibles, convenientes y estén disponibles en los lugares donde los adultos jóvenes viven y trabajan también podría mejorar la aceptación y la cobertura de las vacunas.

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

viernes 25, junio 2021 • 12:00 am

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A inicios de mayo de este año, el presidente Biden anunció al pueblo estadounidense la ambiciosa meta de vacunar parcialmente (con una dosis) al 70% de la población de ese país para su día de la independencia, o sea el 4 de julio. Según la universidad de Oxford, dicho país lleva hasta el 23 de junio una cobertura de primera dosis de la vacuna de 53% o 178 mil personas que han recibido al menos una dosis. Con 10 días de por medio, un ritmo diario de vacunación del 30% de la población, y la presencia de la variante Delta en algunos estados de la Unión, es prácticamente imposible que el gigante del norte logre llegar a esa meta.

 

¿Pero qué ha pasado?

Según expertos salubristas y epidemiólogos, se suman varios factores que han impedido el alcanzar la meta de Biden. Una variable, es la demanda desigual entre los estados de la costa oeste y la costa este, donde la demanda ha sido adecuada, y los estados del medio oeste como Dakota del norte y sur, Ohio, Michigan y otros donde la demanda de vacunas ha sido menos que satisfactoria. Otra variable, ha sido la pobre demanda de vacunas de la población afroamericana (aunque recientemente se ha experimentado un alza en la demanda de este sector de la población). Pero, según expertos, el factor mas determinante ha sido la dificultad de hacer a la población entre 18 y 27 años que acepte la vacunación.

Según el Centro para el control de enfermedades (CDC) de dicho país, Los adultos de entre 18 y 24 años, así como los adultos negros no hispanos y los que tienen menos estudios, no tienen seguro médico y tienen menos ingresos en el hogar, fueron los que declararon una cobertura de vacunación más baja y la intención de vacunarse. Las preocupaciones sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas fueron los obstáculos más citados para la vacunación. Desde el 19 de abril de 2021, todas las personas de ≥16 años en los Estados Unidos son elegibles para recibir la vacuna COVID-19. A partir del 30 de mayo de 2021, aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses estaban totalmente vacunados, con la cobertura más baja y la intención más baja reportada de vacunarse entre los adultos jóvenes de 18 a 39 años.

 


¿Pero por qué los adultos jóvenes no se están vacunando?

Un tema fundamental para lograr campañas de vacunación exitosas es implementar estudios de investigación que nos permitan identificar las barreras físicas y mentales que obstruyen la aceptación de una intervención médica, como es la vacunación. Razón por la cual, el mismo CDC, al identificar el grupo de jóvenes como un detrimento para lograr la tan ansiada inmunidad de rebaño, llevó a cabo un estudio CAP (conocimientos, actitudes y practicas) para lograr entender qué estaba pasando con este segmento de la población.

Sus resultados mostraron que la información sobre la vacuna contra el COVID-19, podría ser un factor de motivación si procediera de fuentes de confianza, como las autoridades sanitarias, los proveedores de atención primaria y los familiares y amigos. Por el contrario, los mensajes sobre la vacuna procedentes de empleadores, líderes religiosos o medios de comunicación social podrían no ser tan eficaces. Los adultos de entre 18 y 39 años que no estaban seguros de vacunarse o que probablemente se vacunarían informaron de que el deseo de proteger a los demás y de reanudar las actividades sociales eran motivadores para vacunarse, lo que sugiere que los mensajes que hacen hincapié en que la vacunación les permitiría reanudar las actividades sociales y que fomentan la vacunación por el bien común podrían ser eficaces. Garantizar que las vacunas sean fácilmente accesibles, convenientes y estén disponibles en los lugares donde los adultos jóvenes viven y trabajan también podría mejorar la aceptación y la cobertura de las vacunas.

Es un hecho desde hace tiempo documentado, que las campañas de vacunación tienen tendencia ascendente acelerada al inicio de las campañas, pero que rápidamente llegan a una platea para luego disminuir, debido a los segmentos poblacionales resistentes a la vacuna. Por ello, es importante primero identificarlos, conocer sus motivos e impulsar campañas con intervenciones dirigidas específicamente a esos segmentos.