A puerta cerrada y sin testigos se llevó a cabo la elección de comisionados, propietario y suplente, para el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). En un inicio, la elección estaba programada para el miércoles 2 de septiembre y, pese a las denuncias de irregularidades, la votación se llevó a cabo.

Opinión

Lo que tienen que saber los comisionados y comisionadas del IAIP

Alicia Miranda / Comunicadora

martes 8, septiembre 2020 • 12:00 am

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A puerta cerrada y sin testigos se llevó a cabo la elección de comisionados, propietario y suplente, para el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). En un inicio, la elección estaba programada para el miércoles 2 de septiembre y, pese a las denuncias de irregularidades, la votación se llevó a cabo.

Se concluye un proceso que inició en diciembre de 2018, cuando la Presidencia de la República de ese entonces pidió a cuatro de los cinco sectores que integran el Instituto a elegir precandidatos. En febrero de 2019 se conforma el nuevo Pleno sin el sector de periodistas. ¿La razón? La falta de una tercera asociación que integrara la terna y que establece el Art. 53 de la Ley. La elección quedó suspendida hasta la llegada del nuevo gobierno de Nayib Bukele.

El 8 de febrero de 2020, Bukele nombró a Juan Carlos Turcios por parte del sector periodistas en medio de un proceso muy similar al reciente: a puerta cerrada, sin testigos, sin garantía de ley, sin pluralidad y con las mismas dos asociaciones, ASPIES y CAFOCARES. Turcios, quién había trabajado como director de comunicaciones del Ministerio de Gobernación, fue duramente criticado por representar los intereses de Bukele. Dos días después, Turcios renunció.

El 2 de septiembre pasado se realizó la Asamblea para nombrar el funcionario del sector de periodistas, nuevamente a puerta cerrada.  Inicia una nueva etapa en una institución clave para el control del poder en la administración pública y de garantía de un derecho humano. En adelante, lo que haga el IAIP tendrá un rostro. Tal y como sucedió en sus primeros años de vida. Si bien hay tres comisionados que ya tienen meses de haber sido nombrados, hay dos nuevos. Ricardo José Gómez Guerrero por el sector de universidades y uno designado del sector de periodistas, del cual no tiene nombre.

Los recién nombrados deben saber que llegan a una institución pública atípica. No funciona como lo hace una tradicional. Las decisiones no recaen sobre una persona, sino que tendrán que ser tomadas de manera colegiada para garantizar pluralidad y vigilancia. El presidente Gómez Guerrero puede tener el monopolio sobre las decisiones administrativas, como representante legal, pero no sobre las resoluciones que se emitan.

Los nuevos comisionados llegan a una institución que siempre se ha mantenido bajo la observación de la prensa y la sociedad civil. De hecho, hasta la fecha, se ha cultivado una relación de respeto mutuo. Cada quién haciendo lo que le corresponde, incluso, en momentos de fuertes críticas por parte de la prensa, jamás se les ha impedido el ingreso a las instalaciones ni negado el acceso a cualquier información que soliciten a través de los canales oficiales.


Por otro lado, el IAIP no tiene información reservada. Desde su creación se mantiene la política de máxima publicidad sobre su gestión; sin importar que se trate de un punto del Pleno que discutan entre cuatro paredes, la contratación del personal, la compra de insumos, la asignación de plazas, etc. No hay reservas. Nada pasa en el IAIP sin que tarde o temprano se sepa. ¡Más tardará alguien en sugerir reservar información, que la intención sea del dominio público!

Finalmente, cuentan con un equipo técnico que valora y cuida al IAIP. Han visto desfilar muchos titulares a lo largo de ocho años. Algunos comprometidos y otros no. Han soportado grandes presiones internas y externas, profundas crisis de credibilidad. Han visto surgir, caer y resurgir de las cenizas la institución. Formaron una cultura, que pese a sus bemoles, les permite discernir cuando alguien llega con una clara intención de controlar o imponer posturas sobre la base de argumentos de autoridad. La mayoría de estos servidores aprendieron a trabajar por la garantía de un derecho, no en función de un titular de turno. ¿Esta cultura puede ser desmontada? ¡Por supuesto que sí! Pero no será un equipo sumiso. Jamás lo ha sido.

El nuevo pleno de comisionados debe saber que siempre serán vigilados. Cualquier giro de timón que hagan sobre las decisiones, expresadas en las líneas resolutivas, o sobre la misma gestión quedará expuesta al público. Tendrán que decidir si quieren ser recordados como comisionados (as) independientes y comprometidos con el fortalecimiento del IAIP o sometidos al poder de turno. En este último caso, deberán de asumir de manera individual, que una nueva caída de esta institución tendrá nombre y apellido.