Los migrantes del Triángulo Norte huyen masivamente hacia Estados Unidos. /Foto: AFP.

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Leticia, una salvadoreña embarazada que cruza el río Bravo para entregarse a la patrulla fronteriza

Redacción WEB con reportes de El País

domingo 4, abril 2021 • 12:02 pm

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"Toma agua, mamá. ¡Toma agua, por favor!", suplica Elizabeth, de siete años. Su madre, Leticia, llora detrás de un matorral, mientras toca su vientre, abultado por tener siete meses de embarazo. Acaba de cruzar el río Bravo, que divide México y Estados Unidos, y colinda con la ciudad de Roma, en Texas.

El testimonio, recopilado por el periódico español El País, narra la travesía de Leticia, Elizabeth y cientos de migrantes que atraviesan cada hora la frontera sur de Estados Unidos, huyendo de la violencia, del hambre y la crisis económica en la región.

Leticia tiene solo 27 años, y llora porque su bebé no se mueve. Mientras ruega por la ayuda de un médico, asegura haber sido secuestrada en México. "Me tuvieron un mes encerrada. Buscaban meterme pastillas a la fuerza y me las estuve tomando… y así hasta que yo pude salir porque Dios me ayudó", dice.

Minutos después, la salvadoreña pasa del llanto a las arcadas. Es hasta entonces que los policías de Texas se acercan para pedir una ambulancia.

Leticia contó a El País que salió huyendo de El Salvador en enero, específicamente desde Santa Rosa de Lima, del departamento de La Unión.

Yo no me voy a regresar para atrás. Corro mucho peligro. A mi mamá la mataron allá en El Salvador”. Leticia, migrante salvadoreña.


La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés), la examinó y determinó que tanto ella como su bebé estaban fuera de peligro, según documentó el medio español.

Solo en marzo de 2021, más de 171,000 personas llegaron a la frontera sur de Estados Unidos, marcando un hito como el mes con más migrantes desde hace 15 años. Uno de cada 10, además, es un menor que cruzó la frontera solo.

La ciudad de Roma, Texas, ubicada en la ribera del río Bravo, es uno de los puntos más activos a lo largo de la frontera. Todas las noches sin falta cruzan hasta 50 barcos; y solo la noche del martes 30 de marzo llegaron 216 personas en tres horas, según documentó El País.

Saida y su hija huyen del Barrio 18

Durante su recorrido en el río Bravo, un periodista de El País escuchó la súplica de una pequeña niña salvadoreña. “Por favor, yo me quiero ir con usted porque mi papá tiene pistola”, le pide.

Su madre, Saida Yolani, se disculpa con él y explica que el papá de la niña está preso en El Salvador, pero cumplirá su condena en unos pocos días. Por eso, huyó de El Salvador.

Yo tengo todo el tiempo para ayudar a la investigación [que harán los agentes de inmigración] y probar que él nos quiere hacer daño porque ya no quiero estar con él. Se hizo pandillero, es de la 18". Saida, migrante salvadoreña.

Saida lleva huyendo de la violencia de las pandillas desde hace más de un año. Estuvo escondida en Guatemala hasta que la encontraron; luego viajó hasta Veracruz, México, donde estuvo en un albergue de migrantes en el municipio de Oluta; pero también la encontraron las amenazas de muerte, a través de su excuñada.

Más de 120 personas acompañan a Saida y su hija para entrar a Roma, aunque ya están siendo contenidos por agentes de aduanas.

Desde octubre de 2020 a la fecha, han ingresado a Estados Unidos más de 47,729 menores no acompañados, más de la mitad de los que habían entrado en todo 2019, cuando ingresaron 80,634 niños solos.

Hasta febrero de 2021, cuatro de cada 10 familias inmigrantes eran retornadas en solo 72 horas a su país de origen; sin embargo, el aumento de migrantes que ya desbordan los centros de retención estadounidenses, ralentizó el proceso de deportación que Joe Biden heredó de la era Trump.

Al ser cuestionado por el aumento del flujo migratorio, un portavoz de la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado se limita a responder que el “Gobierno de Estados Unidos está comprometido con un proceso migratorio seguro, ordenado y humano”.

Esta política ha sido definida en una serie de órdenes ejecutivas promulgadas por el presidente Biden a inicios de febrero. Entre ellas, una específicamente orientada a reunificar a entre 600 y 700 menores separados de sus padres al llegar a Estados Unidos por la política migratoria de Trump.

Para afrontar la crisis, Biden nombró el pasado 24 de marzo a Kamala Harris frente a la gestión de la crisis de migrantes en la frontera con México.