Recientemente se anunció al equipo jurídico que acompañará al señor Vicepresidente Doctor Félix Ulloa, en la travesía del análisis y reflexión sobre las reformas constitucional que están promoviendo desde Casa Presidencial, que dicho sea de paso no tienen valor jurídico alguno, dado que el Ejecutivo no tiene facultades para proponer ni para presentar ante la Asamblea Legislativa una reforma constitucional, ya que el constituyente le reservo este derecho exclusivo a un número no menor de 10 diputados, por lo tanto se debe seguir el orden establecido por la misma constitución para no alterar su legitimidad.

Opinión

Las trampas de la reforma constitucional

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 21, octubre 2020 • 12:00 am

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Recientemente se anunció al equipo jurídico que acompañará al señor Vicepresidente Doctor Félix Ulloa, en la travesía del análisis y reflexión sobre las reformas constitucional que están promoviendo desde Casa Presidencial, que dicho sea de paso no tienen valor jurídico alguno, dado que el Ejecutivo no tiene facultades para proponer ni para presentar ante la Asamblea Legislativa una reforma constitucional, ya que el constituyente le reservo este derecho exclusivo a un número no menor de 10 diputados, por lo tanto se debe seguir el orden establecido por la misma constitución para no alterar su legitimidad.

Ahora bien, esta iniciativa de reforma constitucional se enuncia en contexto de indefinición tal que en lugar de crear certeza y honradez en la acción causa incertidumbre, dado que el señor vicepresidente se desdice sobre los puntos a modificar. Partimos del hecho que la Constitución, como está diseñada en la actualidad, mantiene tres cláusulas pétreas que son inmodificables, uno; el sistema de gobierno, es democrático, republicano y representativo, (Art 85 Cn) dos; el territorio de El Salvador es irreductible (Art 84 Cn) y tres; la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia es indispensable para el mantenimiento de la forma de gobierno y sistema político establecidos (Art 88 Cn).

Ante este escenario vale pena aclarar, que estas normas ancladas no pueden ser modificadas por la vía derivada, es decir por medio de una interpretación que puede realizar ulteriormente la Sala de lo Constitucional ni por medio de una reforma constitucional tal como lo está planteando el señor vicepresidente, de modo que la Constitución se protege sola, este principio es conocido como “garantía inmanente” pero ante una posible alteración que vaya en caminada a modificar el sistema gobierno, también tiene una garantía trascendente, que es el proceso de inconstitucionalidad ante la Sala de lo Constitucional.

De modo que la única manera que existe para modificar el sistema de gobierno y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia es por medio de un poder originario, es decir a través de un golpe de estado, tal como ocurrió el 15 de octubre del año 1979 cuando se depuso del poder el general Carlos Humberto Romero, para dar a paso una Junta Revolucionaria de Gobierno, de modo que cualquier otra cosa que se ofrezca diferente a la planteada no solo es una falacia sino puede ser constitutivo de delito al estar promoviendo la reelección continua tal como lo establece el (Art 75 N°4 Cn).

Las personas que suscriban actas, proclamas o adhesiones para promover o apoyar la reelección o la continuación del Presidente de la República, o empleen medios directos encaminados a ese fin, están sujetos a perder sus derechos de ciudadano y por lo tanto el derecho de acceder a un puesto de elección popular, de modo que es importante que desde la academia y las diferentes fuerzas vivas del país es necesario que levantemos la voz para defender el sistema de gobierno e  informar al pueblo salvadoreño sobre la realidad que se avecina si se trastoca la Constitución, ya que entraríamos aun escenario similar al de Venezuela.

 


Digo lo anterior porque el vicepresidente Félix Ulloa no ha ocultado en las entrevistas que quiere introducir en el proyecto de reforma constitucional la figura del referéndum, es decir para que el pueblo vaya a las urnas a confirmar o revocar un mandato presidencial, lo cual no es compatible con el sistema de gobierno que establece la Constitución, ya que nuestra democracia es representativa y no participativa tal como se está promoviendo en la actualidad, lo que implica un cambio al sistema de gobierno y por consiguiente se estaría empleando una promoción y apoyo la reelección de la figura del Presidente, lo cual es prohibido por el Art 75 N°4 Cn.

En consecuencia, al saber esta información y quedarnos callados, estaríamos entregando la República en bandeja de plata al presidente Bukele y su grupo de funcionarios, para que la mancillen a su arbitrio, por ello El Salvador ahora convoca a sus mejores hijos para que defiendan la patria ante la tiranía que se está instaurando poco a poco.