Una de las mayores preocupaciones de los directores generales de las empresas inmersas en un entorno global, es lograr el posicionamiento de estas ante sus públicos clave: cada día es más importante para las empresas-marcas conseguir y mantener la buena voluntad de sus interlocutores -llámese clientes, proveedores, autoridades gubernamentales, grupos ecologistas o la propia comunidad-. Sin embargo, esta buena voluntad depende del grado de conocimiento que los diferentes públicos tengan de las empresas y del respeto de esta a los intereses legítimos de sus interlocutores, pues resulta que en ocasiones la percepción que los diferentes grupos vinculados con la actividad de la empresa tiene de la misma, no corresponde a la realidad.  Una empresa puede ser eficiente para realizar las actividades para las que fue constituida, pero no necesariamente para darlas a conocer.

Opinión

Las marcas están bajo la lupa de un nuevo consumidor

Sherman Calvo / Empresario

lunes 21, septiembre 2020 • 12:00 am

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Una de las mayores preocupaciones de los directores generales de las empresas inmersas en un entorno global, es lograr el posicionamiento de estas ante sus públicos clave: cada día es más importante para las empresas-marcas conseguir y mantener la buena voluntad de sus interlocutores -llámese clientes, proveedores, autoridades gubernamentales, grupos ecologistas o la propia comunidad-. Sin embargo, esta buena voluntad depende del grado de conocimiento que los diferentes públicos tengan de las empresas y del respeto de esta a los intereses legítimos de sus interlocutores, pues resulta que en ocasiones la percepción que los diferentes grupos vinculados con la actividad de la empresa tiene de la misma, no corresponde a la realidad.  Una empresa puede ser eficiente para realizar las actividades para las que fue constituida, pero no necesariamente para darlas a conocer.

A propósito de estas reflexiones, recordemos una de las definiciones más simples de relaciones públicas son: “Portarse bien y que lo sepan los demás”, dicen algunos de los estudiosos y no les falta razón. Hablar de imagen de una empresa-marca, es hablar de reputación, es precisamente esa imagen y reputación de marca lo que atrae a más clientes por un punto de partida simple: EL RECONOCIMIENTO DE UNA MARCA. Los consumidores están cada vez más inclinados a comprarle a empresas que se comportan como buenos ciudadanos y buenos vecinos, que respetan el medio ambiente y tratan a sus empleados de forma justa. Con mayor razón, a preferir las marcas y los establecimientos comprometidos con las medidas sanitarias de bioseguridad ante la actual pandemia que nos afecta.

Hoy los consumidores le dan a la reputación de una empresa gran importancia. Las marcas están bajo la lupa de un nuevo consumidor, más responsable. Las empresas se han propuesto ayudar a sus clientes a consumir de otra manera. Hoy más que nunca su futuro depende de ellos. Y, tras la crisis, los usuarios parecen guiarse por nuevos valores. El confinamiento ha condicionado la demanda y los criterios de compra (o no compra) han variado de forma radical. Lo que era tendencia o, incluso, solo intención y deseo, se ha hecho realidad: consumir de forma más responsable.

Por eso es que la imagen y la reputación tienen tanta prioridad en la lista de preocupaciones gerenciales: –La buena imagen es buena para el éxito empresarial-. “La construcción de la imagen es, hasta cierto punto lo que la gente de publicidad y relaciones públicas hacen. Construir una imagen puede incluir afinar las percepciones, ampliarlas, o en algunos casos, cambiarlas”, sostiene Leonard Saffir, autor del libro “El Poder de las Relaciones Públicas”.

Las relaciones públicas consisten en elaborar, proponer, poner en práctica y controlar una política permanente de información y de comunicación, a fin de establecer, mantener y desarrollar, tanto en el interior como en el exterior de un grupo, relaciones de confianza con todos los públicos que condicionan su existencia y desarrollo. Al hablar de la publicidad de imagen propiamente dicha, la misma etimología de comunicación favorece estos argumentos: comunicar = hacer común, compartir algo con otros.

En la competitividad, la imagen juega un papel decisivo a la hora de marcar diferencias con los competidores, mostrando diferencias respecto a los productos y servicios de la competencia. La imagen es parte sustancial del capital de la empresa y tiene rendimiento medible en la cuenta de beneficios. Y si partimos de la base de que las empresas forman parte de un país y que no prosperarán si el país no prospera en todos los órdenes, el tema de comunicación y actitud empresarial con responsabilidad social se vuelven inseparables.