Buenos Días

Las lecciones de siempre de Costa Rica

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 6, febrero 2018 • 12:00 am

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Costa Rica tiene una tradición democrática admirable en América Latina, mientras todos los vecinos nos matábamos por lograr democracias entre regímenes militares de derecha y fracasos estrepitosos de izquierda populista, ellos consolidaban su país y lo ponían como un atractivo turístico de clase mundial.

El domingo nos lo volvieron a demostrar. No había nada que temer de su proceso electoral. Los costarricenses dan por sentado que su institucionalidad democrática funciona. Nadie cuestiona las resoluciones de su Sala IV -su Sala de lo Constitucional- y el Tribunal Supremo Electoral mostró la eficiencia de un relojero suizo, algo que deseamos tanto que el señor Olivo y resto de magistrados aprendieran y que desafortunadamente nos generan tanto escepticismo.

Impresiona que los candidatos que irán a la segunda vuelta solo tienen 43 y 38 años respectivamente. Uno es un predicador evangélico y el otro es un periodista, novelista y exministro.

Es un país donde uno de sus expresidente acudió a votar en autobús público. Donde nadie temía que habría problemas de inseguridad o pandillas que impidan votar.

El único candidato que hizo ruido, un exministro populista que insultó a las juezas del poder judicial y a los periodistas del principal diario del país, terminó en un lejano quinto lugar después de su retórica incendiaria. Los ticos saben alejar siempre esos fantasmas que parecen réplicas de otros países.

Algunos pronostican una segunda vuelta polarizante pero yo les aseguro que una vez el nuevo mandatario asuma el poder, los ticos guardarán sus banderas y volverán a la paz cotidiana que les caracteriza.  Hay muchas cosas buenas que aprender de Costa Rica, de su política, de su civismo, de su tolerancia, sin duda tienen defectos como cualquier país, pero sería bueno que nuestra clase política y el TSE nuestro aprendieran un poquito de sus éxitos.