A mí no me cae bien el presidente. Bendita libertad de expresión que puedo decir eso sin temor a que vengan a buscarme para llevarme a una bartolina. Pero esto no ha sido gratuito. Se corrieron ríos de sangre por este derecho. Se ha luchado en los últimos 40 años desde diferentes trincheras.

Opinión

Las grandes lecciones de Nayib Bukele Arena: Tres derrotas presidenciales al hilo, y ahora su mínimo histórico en cantidad de diputados…

Carlos Alvarenga Arias / Abogado @CarlosEAlvaren

martes 9, marzo 2021 • 12:00 am

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A mí no me cae bien el presidente. Bendita libertad de expresión que puedo decir eso sin temor a que vengan a buscarme para llevarme a una bartolina. Pero esto no ha sido gratuito. Se corrieron ríos de sangre por este derecho. Se ha luchado en los últimos 40 años desde diferentes trincheras.

¿El presidente respetará y conservará este legado ahora que tiene el poder absoluto?

Igual, sea o no de mi simpatía, no puedo negar las grandes lecciones que su participación en la política nacional, desde que apareciera un lejano 2012 (tiempo récord), ha enseñado a la clase política tradicional.

No olvidemos que nacimos como república, es decir, un embrión que nunca maduró, pero embrión al fin. Se luchó por instaurar una democracia representativa que respondiera a los intereses directos y precisos de la gente, en todos los sectores, pero no se pudo y, así, mutilando décadas de historia (con el comunismo que solo ayudó a soltar el monstruo de los militares apoyados por Washington), se abrieron las puertas del orco. Cincuenta años oscuros, obtusos, amargos con el PCN -poniendo la cara civil títere y servil.

En esos años murieron líderes campesinos, profesionales, empresariales buscando el sueño adorado de una democracia, ¡y llegó!, no sin antes un pequeña época, aún más sangrienta, del Golpe del 79 a la Constituyente del 82.

El gobierno provisional de Álvaro Magaña, no mermó la hemorragia, ni tampoco la victoria contundente del Partido Demócrata Cristiano en 1984.


El PDC, de corte centroizquierda, fue un fiasco total. Triste para mí, que vi con lágrimas de alegría cuando el ingeniero José Napoleón Duarte fue recibido por multitudes en el Reloj de Flores, frente a la Terminal de Oriente, gente que había llegado sola, por sus propios medios, muy pobre, mujeres con delantales, obreros, campesinos, porque él había sembrado en los 60, y entonces, después de años en el destierro, estaba cosechando…pero su gobierno fue un fracaso total.

Creyó que por inercia todo sería como él quería y lo había soñado, y no, para nada, dejó que sus adláteres hicieran y deshicieran y el robo fue descarado, obsceno, vulgar.  Nuestra primera decepción de la partidocracia.

No fue cuestión de generación espontánea los veinte años de ARENA: los diputados, ministros y funcionarios del PDC abonaron la tierra.

ARENA no fue tan mal gobierno como el de los pescados, mantuvo la economía de un país pobre, sin grandes golpes de devaluación, pero, al final, se embadurnaron de corrupción, no cumplieron las promesas de volvernos un tigre asiático, nos convirtieron en su porqueriza.

Como dijo el ahora exalcalde: “nos olvidamos de los pobres”, y eso lo pagaron carísimo. Tres derrotas presidenciales al hilo, y ahora su mínimo histórico en cantidad de diputados, no es invento mío. ¿Soy yo el que estoy mintiendo? No, es el poder del voto.

Las lecciones que ha dado el bukelismo son claras, muchos no las reconocerán, a mí me duele reconocerlas, pero es simple y sencillamente historia. Yo las interpreto a mi manera, obviamente, porque mi subjetivismo es de las cosas que más amo y atesoro. Nunca buscaré ser imparcial, eso está bien para los científicos, yo solo soy un ciudadano opinando.

La izquierda, en los dos intentos, ya sea light o dura, fue un total fracaso. Los funcionarios que coronaron su vida legando a un puesto público, después de años de luchas clandestinas enarbolando banderas de reivindicaciones sociales…¡paja!, solo tenían envidia a los ricos, y su gran picazón eran tener todos los privilegios que esos a los cuales criticaban con tanto odio tenían. Solo miren el detestable ejemplo de Sigfrido Reyes y de José Luis Merino, y no puedo dejar de mencionar la gran mansión que se hizo uno de los funcionarios de mayor confianza de Duarte, Guillermo Guevara Lacayo, y no se diga el tal Mauricio Funes, el más patético de todos los ejemplos.

De los gobiernos de ARENA era de esperarse, del FMLN no, el PDC ni siquiera merece ser recordado: la gente se hartó de tanta casaca.