Así se expresó recientemente un expresidente centroamericano al comentar sobre la integración regional. A mi juicio así debería ser, más cuando uno ve en un mapa el picadillo en que se convirtió Centroamérica.  Lo atractivo de integrar estados en una federación está fundamentado en las economías de escala que prácticamente en todos los campos se pueden lograr. Esa es la lógica detrás del Mercado Común Centroamericano, que no es tal, pero que hasta en crueles tiempos de pandemia ha sacado la cara.

Opinión

“Las fronteras no deberían existir en Centroamérica”

Carlos Echeverría / Ex embajador de Costa Rica en El Salvador y ex asesor del Secretario General del SICA.

viernes 28, mayo 2021 • 12:00 am

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Así se expresó recientemente un expresidente centroamericano al comentar sobre la integración regional. A mi juicio así debería ser, más cuando uno ve en un mapa el picadillo en que se convirtió Centroamérica.  Lo atractivo de integrar estados en una federación está fundamentado en las economías de escala que prácticamente en todos los campos se pueden lograr. Esa es la lógica detrás del Mercado Común Centroamericano, que no es tal, pero que hasta en crueles tiempos de pandemia ha sacado la cara.

Otra faceta de la integración es el peso a nivel internacional de un solo estado con 47 millones de personas, 56 millones si la República Dominicana hoy miembro del SICA quisiera adherirse a una integración política. Belice dudo se integre por su arraigo al CARICOM y su herencia institucional británica. Pero de alguna u otra forma se adheriría.

No veo la integración política en el horizonte. Para siquiera pensar en integración como en el caso de Europa por ejemplo, se hace necesaria una homogeneidad política entre los países socios que en este momento no existe, como tampoco existe a nivel de los países la tranquilidad interna para pensar en un proceso como el que se visualizó en tiempos de paz aunque sea tímidamente al aprobarse en 1991 el Protocolo de Tegucigalpa que dio origen al SICA. Al amparo de éste se ha desarrollado una amplia institucionalidad, algunos componentes sólidos y otros no tanto o no tan pertinentes por lo menos en la etapa actual, pero hasta allí se ha llegado.

La integración regional sigue siendo incipiente aun en el caso del subsistema económico todavía muy lejos de llegar a la Unión Económica. En los otros subsistemas incluyendo el político, lo que se hace es cooperación intra sistémica por la vía de la institucionalidad del SICA y entre los países. La Secretaría realiza una importante labor de bisagra con la cooperación internacional interesada en promover la integración del picadillo, que entra en el juego o simplemente hace el esfuerzo por coadyuvar a mantener el espíritu integracionista vivo.

En estos tiempos tan complejos me gusta pensar en lo que llamo “la integración posible” la que se puede alcanzar en campos específicos. Para ello pienso que el camino es potenciar a fondo en cada uno de los cuatro subsistemas la homologación de políticas nacionales relevantes para ir poco a poco promoviendo su convergencia. Quisiera ver un SICA más sistémico. Estimula ver pequeños pasos que algunos países dan para integrarse en lo posible, un accionar que agradaría se sistematizara.

A finales de junio del 2021 corresponde a los países miembros elegir un nuevo secretario o una nueva secretaria general del SICA. Desgraciadamente se ha escogido un esquema de elección que me parece es desintegrador: mediante la rotación un país presenta su terna a los demás y así sucesivamente. Esto impide que los mejores centroamericanos para el cargo puedan en un momento dado presentar su candidatura.


Es saludable que cada cuatro años haya un cambio de timón como ha sido hasta ahora.  Al actual Secretario hay que agradecerle su esfuerzo para mantener al SICA vivo en una coyuntura muy difícil. Veremos con quien arrancamos en julio de 2021 al timón del Sistema. Es una designación clave para su futuro.