El fútbol es el deporte número uno a nivel mundial, y en El Salvador no es la excepción, cada fin de semana y cuando existe programación entre semana por el calendario FIFA hombres, mujeres, jóvenes y niños se hacen presentes a las sedes de los equipos de la primera división del fútbol profesional salvadoreño, pero la violencia antes, durante y después de los partidos continúa arriesgando la vida de los mismos aficionados, terceros, propiedad privada, y en el mes de agosto llegó a los directivos. Al estilo de películas pudimos observar varias fallas en el supuesto dispositivo de seguridad que tenía el monumental Estadio Cuscatlán, conocido como el “Coloso de Monserrat” y en la platea el sector el cual tiene el costo más alto y donde se supone llegan las personas con mejor educación se generó un acto de delito contra el hijo de un directivo de Luis Ángel Firpo y quien cobardemente atacado a patadas en el suelo por varios sujetos, ante la indiferencia de otros aficionados que ni siquiera activaron sus teléfonos para dar aviso a las autoridades.

Opinión

La violencia en el fútbol llegó a la platea

Ricardo Sosa / Criminólogo

miércoles 12, septiembre 2018 • 12:00 am

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El fútbol es el deporte número uno a nivel mundial, y en El Salvador no es la excepción, cada fin de semana y cuando existe programación entre semana por el calendario FIFA hombres, mujeres, jóvenes y niños se hacen presentes a las sedes de los equipos de la primera división del fútbol profesional salvadoreño, pero la violencia antes, durante y después de los partidos continúa arriesgando la vida de los mismos aficionados, terceros, propiedad privada, y en el mes de agosto llegó a los directivos. Al estilo de películas pudimos observar varias fallas en el supuesto dispositivo de seguridad que tenía el monumental Estadio Cuscatlán, conocido como el “Coloso de Monserrat” y en la platea el sector el cual tiene el costo más alto y donde se supone llegan las personas con mejor educación se generó un acto de delito contra el hijo de un directivo de Luis Ángel Firpo y quien cobardemente atacado a patadas en el suelo por varios sujetos, ante la indiferencia de otros aficionados que ni siquiera activaron sus teléfonos para dar aviso a las autoridades.

Los efectivos de la PNC se encontraban en el estadio pero brindando apoyo ya en el exterior, porque el partido ya había finalizado y ayudando con labores de tráfico, y cubriendo el dispositivo de salida de las barras.  Regresaron logrando las capturas en flagrancia.

¿Cuántos meses tienen estos pseudo aficionados de Firpo generando desórdenes en varios estadios y en las calles, sin que hasta el momento se haga absolutamente nada por la Fesfut y la primera división para reservarse el derecho de admisión por ser un espectáculo privado, ya que han demostrado que son verdaderos delincuentes, que pueden causar la muerte a personas por su fanatismo o sus deseos de generar maldad y daño a personas y propiedad privada?

Es el arranque con más violencia del torneo de la primera división en la presente década, la violencia ha estado presente en cada torneo, ante la indiferencia de las autoridades federativas y de la liga, que no tienen voluntad de resolver estos problemas de organización, y administración. Por qué la Federación Salvadoreña de fútbol y la liga quieren responsabilizar a la PNC, cuando ellos llegan con la mejor voluntad de servir a un evento privado que debería de contar con protocolos y procedimientos diseñados por la Fesfut y la liga, y no querer demandar que la PNC les desarrolle los protocolos.

La Corporación policial deja y debilita la seguridad pública por brindar un servicio a un evento privado por el cual se paga para ingresar, y a eso hay que sumarle que a los agentes de la PNC no se les brinda alimentación e hidratación  adecuada, mientras los directivos disfrutan de un evento sin planificación, ni organización.

Los estadios están vacíos hasta la octava fecha, y con toda razón quién llevará a su esposa e hijos a un escenario inseguro, en que en cualquier momento le caen bolsas con agua u orines, envases de vidrio que se permiten al interior y pólvora. Los estadios salvadoreños son fuente primaria de violencia y maltrato contra la mujer.


Finalmente los estadios lamentablemente son el reflejo de la sociedad violenta que tenemos; cómo podemos esperar que la conducta de estos hombres al interior y fuera de los estadios  sea diferente si tenemos una sociedad enferma, violenta e intolerante.