Editorial

miércoles 30, junio 2021 • 12:00 am

La violencia de género y el fin de la impunidad No han cesado los ecos de la masacre de Chalchuapa donde muchas mujeres fueron víctimas y ahora sucede el asesinato de Flor García.

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La desaparición y asesinato de la joven Flor García ha conmovido a grandes sectores de la vida nacional. Tras más de tres meses de desaparecida, las autoridades han arrestado a su esposo y un familiar de este como autores del crimen, generando una ola de indignación y dolor.

La violencia de género es un fenómeno imparable en El Salvador, un resabio de la violencia machista que durante décadas o siglos, se toleró y actuó con impunidad contra las mujeres. Hoy existe una legislación que protege a las mujeres pero necesita una profunda educación de toda la sociedad para entender sus implicaciones.

Los hombres -desde su niñez- deben ser educados en el respeto a la vida y dignidad de las mujeres y las mujeres -desde su infancia- deben ser educadas en sus derechos y en su dignidad. Una relación tóxica, hostil, donde una pareja se agrede permanentemente de manera verbal o física, no puede consentirse porque ese es el preludio de situaciones como las vividas por Flor García.

Por lo pronto es de esperar que los implicados en este crimen enfrenten la justicia, un debido proceso con pruebas claras para esclarecer categóricamente el caso y castigar a los responsables. Pero no debe ser el único. El doloroso caso de Chalchuapa todavía resuena con fuerza en nuestros sentidos, ahí hay un número no determinado de mujeres que también sufrieron abusos indescriptibles hasta que fueron asesinadas brutalmente.

La violencia contra la mujer debe ser inaceptable para todos los estratos de la sociedad y una prioridad para las autoridades que deben responder con prontitud y eficacia en las investigaciones, como parece ser el caso de Flor García. Esperemos que el Órgano Judicial complete la ecuación y se acabe la impunidad.