Los buques, por poderosos que sean, sin sus dotaciones, no son más que cuerpos de hierro y madera que flotan.

Opinión

La verdad y el honor

Hugo E. Fonseca A. / Capitán de navío y abogado

martes 18, agosto 2020 • 12:00 am

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Los buques, por poderosos que sean, sin sus dotaciones, no son más que cuerpos de hierro y madera que flotan.

La verdad, divino tesoro. Distintas doctrinas religiosas tienen sus apartados sobre la verdad. La Biblia en Juan 8:32 “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”; el Corán 2:42: “No disfracéis la Verdad de falsedad, ni ocultéis la Verdad conociéndola”; el Talmud dice que debemos comportarnos como Rab Safrá en el tema de la verdad; la Guemará nos cuenta la cualidad de Rab Safrá: “Hablar la verdad en el corazón”.

En unos días se dará un acontecimiento apoteósicamente interesante, intrínsicamente relacionado para el conocimiento de la verdad. Por medio de una interpelación, que se instituye por primera vez en el Art. 97 de la Constitución de 1871 y se mantiene así hasta el Art. 131 ord. 34º de la constitución vigente.

La interpelación es el preguntar, requerir, compeler a algunos funcionarios públicos que dé explicaciones sobre algo o para que cumpla una obligación, en el ejercicio de las facultades que expresamente les da la ley, Art. 86 de la Constitución.

La simple existencia de un proceso de interpelación, denota la sospecha en el ejercicio de las facultades y obligaciones de un funcionario, como para requerir su presencia para preguntar y exigir las explicaciones respectivas.

Podría haberse evitado la interpelación, No. Ya que es una atribución propia de la Asamblea Legislativa. Pero si se pudo haber privado de las sospechas que la generaron, en el ejercicio del cargo.


La simple lectura comprensiva, que cualquier bachiller de un instituto técnico pudiere realizar a los Art. 235, 86, 121, 150, 159, 172, 211 y 212 de la Constitución, su interiorización, observancia y aplicación, pudo haber evitado levantar las sospechas del Órgano Legislativo, que culminaran en una interpelación.

También los Principios y Valores Militares como: la abnegación, la cortesía, la disciplina, el espíritu de cuerpo, la integridad, la puntualidad, la prudencia y el valor, que, unidos al Honor, hubieran evitado tal intimación.

El interpelado debe demostrar, justificar y explicar la acción realizada el 9 de febrero a la luz de la Constitución y las leyes que rigen a la institución castrense, pues este es el marco de acción legal que conforme al Art. 86 Cn (antes mencionado) posee.

Si bien la recomendación que pueda emitir la Asamblea Legislativa a la Presidencia de la República, no es vinculante, el hecho y el llamado legislativo, quedará grabado en video, fotos, textos y más que todo en el currículo personal, lo que será de acceso a futuras generaciones.

Por lo que, ante esta situación, lo mejor será decir la verdad, no hay que disfrazarla, hay que expresarla con el corazón. Está en juego el honor y la legitimidad del liderazgo, es una excelente oportunidad para crearlo, con la integridad de las respuestas, pues en caso de simularlas, solo corromperá sus valores y perderá toda moralidad y autenticidad en el mando.

“Más valen hombres de hierro en buques de madera, que hombres de madera en buques de hierro”.