Marlene Elizabeth Rojas, profesora del Centro Escolar Cantón San Antonio Panchimilama. / Gabriel Aquino

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La unidocente de Chinamequita por amor a la educación La profesora tiene 10 años siendo docente, seis de estos dedicados a la educación de un centro escolar rural con diversas necesidades.

Jaqueline Villeda

lunes 15, marzo 2021 • 5:45 am

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Marlene Elizabeth Rojas es una profesora destacada desde hace seis años en el Centro Escolar Cantón San Antonio Panchimilama, en el municipio de San Francisco Chinameca (Chinamequita) que no se dedica solo a impartir clases, pues también administra, dirige y asea el centro escolar, debido a que es la única docente que imparte clases en dicho lugar.

“Ya tenemos seis años siendo unidocentes, y sí necesitamos otro docente que nos eche la mano. Si me toca así trámites administrativos, atender a la población también, así que los niveles de estrés son bastante altos ”, expresó la maestra.

Marlene es una maestra que aún no posee una plaza fija, sino que está en calidad de interina. Atiende a 40 niños, desde primer a sexto grado, y aunque sean pocos estudiantes acepta que la educación se vuelve complicada, debido al manejo de contenidos que cada uno de los seis niveles educativos implica.

“Entonces, el 100 % de los papás sí están motivados y los niños también bien motivados… y eso me motiva a mí a estar pendiente de todo, a devolverle los cuadernos ya revisados y estar ahí con ellos al 100 %”. Marlene Elizabeth Rojas, docente en centro escolar Cantón San Antonio Panchimilama

Previo a la pandemia de la covid19, los alumnos eran divididos en dos salones, impartiendo clases tanto matutinas como vespertinas, pero ahora las jornadas laborales se extienden hasta la noche cuando los niños y padres se abocan a ella para consultar sobre las tareas.

Las dificultades del centro escolar son muchas, no solo por la calle polvosa que le rodea, que para tener agua deben almacenarla de la lluvia, o incluso, que alguna culebra pueda aparecer en algún salón de clases o techo en cualquier momento, sino además por la falta de conectividad, de electricidad y la pobreza de la zona.

 

Tecnología.

Esta situación llevó a Marlene a tomar una decisión, comprar una impresora de su dinero y regalar las guías impresas, programa con el que no fueron beneficiadas en el 2020 y que aún en febrero del 2021 no llegaban, a los 40 estudiantes, además optó por no realizar experimentos o trabajos que algunas asignaturas porque “no tienen la posibilidad de conseguir” los materiales requeridos.

“No, aún estamos esperando (las guías), yo las estoy imprimiendo de mis propios recursos, yo se las estoy brindando, pero no salimos favorecidos (el año pasado) ahora me ha tocado imprimirlas”, manifestó la docente.

¿El motivo?, el amor y dedicación que Rojas vio no solo en sus estudiantes, que a pesar de aconsejarles que no se acerquen a la escuela siempre la visitan, porque quieren ver “a su seño Marlene”, y por la entrega de los padres de familia, que constantemente consultan y hasta apoyan con la limpieza de la escuela con tal de que su profesora continúe instruyendo por el camino de la educación a sus hijos.

La escuela acoge a estudiantes de los municipios de Chinamequita y Tapalhuaca, donde los niños no cuentan con una computadora, sólo 17 tienen acceso a internet y cuatro no tienen electricidad.

Sin embargo, esto no ha impedido que a través del programa “un niño una computadora” ella instruyera desde hace seis años a cada estudiante con el manejo de programas como Word y Excel, y que en el 2020 no se tuviera ningún reprobado.

El centro escolar atiende a 40 niños de primer a sexto grado, solo 17 tienen internet.

Multifunciones.

Marlene Elizabeth se ha convertido en una mujer multifunciones que la ha llevado a convertir las noches en su mejor momento para trabajar, ya que además de impartir clases, es mamá de una bebé de nueve meses, continúa formándose con cursos y webinars, y asiste cada semana al centro escolar para recibir y entregar los cuadernos de sus estudiantes.

A pesar de la situación, Marlene ya tiene lista las únicas dos aulas con las que cuenta la escuela para impartir clases de manera semipresencial con todas las medidas de bioseguridad.

“Tenemos 40 niños de primer a sexto grado, solo son dos ciclos los que tenemos, soy unidocente también, solita yo, clases para los seis grados, llevo la administración también, otra necesidad que faltaría maestro también”. Marlene Elizabeth Rojas, docente en centro escolar Cantón San Antonio Panchimilama

Ni las culebras, ni la falta de agua o las noches de desvelos pararán la dedicación y entrega con la que “seño Marlene” continúa laborando como unidocente, sin embargo, sí pide al Ministerio de Educación la verificación de las necesidades de la escuela, y que se le apoye con otro docente.