Hace casi 20 años la historia de amor entre Beatriz Pinzón Solano (Ana María Orozco) y Armando Mendoza (José Enrique Arbello) cautivó a los salvadoreños. Ahora, desde el Teatro, sigue llamando arrancando suspiros, silbidos y aplausos.

Escena

La risa de Betty la fea vuelve a cautivar a los salvadoreños

Gabriela Melara

lunes 4, marzo 2019 • 12:00 am

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Hace casi 20 años la historia de amor entre Beatriz Pinzón Solano (Ana María Orozco) y Armando Mendoza (José Enrique Arbello) cautivó a los salvadoreños. Ahora, desde el Teatro, sigue llamando arrancando suspiros, silbidos y aplausos.

El éxito de la telenovela Betty, la fea, se está repicando en toda Latinoamérica, con un nuevo episodio, el que nunca se vio en la televisión. Colombia fue el punto de partida para este espectáculo y antes de llegar, por segunda vez a El Salvador.

Para ganarse más el aprecio de los salvadoreños dentro del guión se introdujeron diálogos en los que se hablaba de pupusas y Fredy, el mensajero, afirmó que era nacido en la zona del Bajo Lempa.

El telón del Teatro Presidente se abrió, cada uno de los personajes entró a escena y los aplausos de los salvadoreños no se pudieron hacer esperar, eso sí, los más alabados por el público fueron Betty, Don Armando y, por supuesto, el personaje que marcó, por mucho la telenovela, Patricia Fernández, “La Peliteñida”, quien recordó, desde sus primeras líneas que hizo “Seis semestres de finanzas en la San Marino”.

La trama tiene una variación a la telenovela, porque cuando Eco Moda cae en bancarrota no es Beatriz la que salva la empresa de alta costura, sino que es un inversionista italiano el que lo hace. Este hombre roba suspiros de las del Cuartel de las Feas, de Patricia y de Jenny, la modelo de tallaje de Hugo Lombardi, quien también es la “Roba maridos”, apodo que se ganó por quitarle el esposo a Sofía, la más pequeña -en estatura- del cuartel.

El inversionista italiano cautiva los corazones de todas, excepto de Betty, quien demuestra que su amor hacia el neurótico don Armando sigue vivo y más fiel que nunca. Incluso, nos enseña que aprendió, con el paso de los años, a mover la cintura y las caderas para poderle bailar, aunque sea en sueños.


En esta puesta en escena Betty nunca deja de ser fea y se conoce que la risa característica de su personaje fue lo que flechó el corazón de Don Armando, quien al saber que el italiano se llevaría a su amada, como condición para invertir en Eco Moda, decide confesarle su amor y promete, además de romper el compromiso con Marcela Villareal, proteger para siempre al Cuartel de las feas.

Esta obra, que tiene una duración de dos horas, aproximadamente, se estrenó en el año 2017 en Colombia.