Editorial

lunes 15, febrero 2021 • 12:00 am

La pesada intolerancia de la campaña electoral Hace unos días el cardenal Rosa Chávez lo ponía así: “Hay muchos demonios sueltos” y llamaba a una campaña sin ofensas verbales, ofensas, insultos y amenazas.

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La Conferencia Episcopal decía la semana pasada que el ambiente preelectoral está “contaminado por la falta de diálogo, la falta de respeto al adversario, la intolerancia y el desprecio”. Este comentario de los obispos se nota a diario en la pesada campaña electoral salvadoreña.

El cardenal Gregorio Rosa Chávez lo había puesto de una manera más gráfica: “en El Salvador andan muchos demonios sueltos” y llamaba a una campaña sin ofensas verbales, ofensas insultos y amenazas. Porque hay que decirlo claro. En esta campaña electoral a los candidatos les han hecho falta propuestas inteligentes y ofrecimientos sensatos, pero insultos abundan.

La Biblia, el libro sagrado de todos los cristianos, señala que “el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca”. Claro, si no hay nada bueno en su corazón, tampoco habrá nada bueno en su palabra.

Es difícil que a dos semanas de las elecciones notemos algún cambio significativo en el comportamiento de la clase política, pero el llamado de los obispos es notable, es valioso y debería ser atendido por todos. Hay que escuchar a los obispos y su llamado a orar por elegir en un ambiente de paz y a las personas más convenientes como legisladores y gobernantes locales.

“La política no es en sí algo repugnante sino una altísima vocación” porque “busca el bien común”, han recordado los obispos, algo que lamentablemente en esta campaña electoral cargada de confrontación, odio, gritos y afán de venganza, muy poco notamos.

Ojalá que todos los salvadoreños de buena voluntad escuchemos ese mensaje con seriedad y lo tomemos muy en cuenta a la hora de votar.