Editorial

lunes 27, septiembre 2021 • 12:00 am

La partida de un sacerdote comprometido con los más necesitados El padre Mucci ha dejado una huella profunda en El Salvador con sus valiosas obras, la calidez y afecto para atender a los más necesitados.

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El padre Flavian Mucci falleció el fin de semana víctima de la pandemia de coronavirus, que a diario nos arranca valiosas vidas de nuestro entorno. El padre Mucci era un salvadoreño de corazón que ha legado una obra inmensa de apoyo a los más necesitados, a los que les enseñó a mejorar sus vidas dignamente.

Nacido en Estados Unidos, el padre Mucci dedicó más de cinco décadas de su vida a hacer el bien entre los salvadoreños que lo llegamos a querer como uno de los nuestrros. Su contagioso carisma franciscano era lo primero que percibía cualquier persona que lo conocía en las obras de la Fundación Ágape. Y se valió de ese carisma para desarrollar programas de desarrollo humano y proyectos o actividades de carácter productivo que llevaron a miles de personas a recibir entrenamiento vocacional que mejoró sus vidas.

El modelo de sus obras logró ser autosostenible y eso despertaba mayor admiración entre quienes conocían la obra de la Fundación.  Así logró fundar clínicas, un comedor abierto para dar alimentos gratuitos a los pobres, fundó proyectos de prevención de la violencia y de prevención del VIH, programas de educación a niños del área rural, fundó un valioso Centro de formación profesional, un centro tecnológico y montó planes de capacitación de la piblación subempleada y desempleada.

El padre Mucci promovió el cuidado de los niños y la responsabilidad de los padres en el hogar, desarrolló programas para ayudar a fortalecer la relación matrimonial. Solía decir que quería seguir aprendiendo para continuar ayudando a quienes lo necesitaban. Este sacerdote hizo mucho por combatir la pobreza y los problemas sociales, sin publicidad ni vanagloria. Descanse en paz este gran sacerdote, ejemplar seguidor de Jesucristo.