Editorial

viernes 20, julio 2018 • 12:00 am

La participación política y la sociedad civil

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Esta semana, Carmen Aída Lazo, una joven brillante, reconocida por sus impecables credenciales académicas dio el salto a la política y se inscribió en un partido con la intención de ser candidata a la vicepresidencia por una alianza encabezada por el candidato de ARENA, Carlos Calleja.

Más allá de su opción electoral, hay que destacar el hecho que una persona de la sociedad civil, con una trayectoria educativa extraordinaria y una carrera personal admirable, tome el paso de incursionar en la política partidista. Según nuestras leyes, el ciudadano que quiera tener participación política debe hacerlo, afiliándose a un partido.

Los partidos han sido focos de enormes críticas por parte de la sociedad y con justa razón, pero la política solo puede cambiar en la medida que gente intachable incursione en ella. Los caudillos, los dirigentes mesiánicos que creen que reescriben la historia, siempre terminan empeorando las cosas. Ejemplos abundan.

El país necesita la participación de hombres y mujeres preparados académicamente -ya sabemos cómo ha sido en casos recientes- y sin manchas en la vida pública y privada. Hace falta que más gente con esas características participe en todos los partidos para que ese enquistamiento de las cúpulas se acabe y haya una profunda renovación política en el país.