El país vive no solo la más profunda crisis política de los últimos 30 años, sino que se trata de una crisis diferente a las que vivimos en las seis décadas anteriores bajo el predominio militar. Ahora, lo que tenemos son diferentes contradicciones entre los actores, así como focos de crisis que oscurecen o iluminan la política nacional de diferente manera. Sus características más importantes son las siguientes:

Opinión

La originalidad de la actual crisis política La actual situación política es la crisis de la legitimidad y efectividad de las instancias fundamentales de la sociedad democrática.

Rubén Zamora / Abogado, diplomático y político

martes 1, junio 2021 • 12:00 am

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El país vive no solo la más profunda crisis política de los últimos 30 años, sino que se trata de una crisis diferente a las que vivimos en las seis décadas anteriores bajo el predominio militar. Ahora, lo que tenemos son diferentes contradicciones entre los actores, así como focos de crisis que oscurecen o iluminan la política nacional de diferente manera. Sus características más importantes son las siguientes:

  • Las encuestas ubican a los partidos y a la Asamblea Legislativa como las instituciones menos confiables para la ciudadanía, apreciación que confirmó el voto de castigo a los partidos dominantes durante el último periodo y que empezó a mostrarse en las elecciones legislativas de 2018, al siguiente año, en las presidenciales, fue determinante para el triunfo de un candidato que competía no bajo la bandera de su partido, sino de una prestada; y rotundamente se confirmó en la reciente elección parlamentaria en la que los partidos de oposición no llegaron a obtener ni la tercera parte de los curules, y la crisis de ambos ha estallado.
  • Se ha producido una masiva migración de votantes de los principales partidos políticos, ARENA y FMLN, a favor del partido oficial N.I. y en ambos los conflictos partidarios internos han aumentado y se vuelven públicos.
  • Las cupulas partidarias, a pesar de declarar públicamente haber aprendido el mensaje de las tres elecciones pasadas, muestran poca o ninguna capacidad de aplicarse las medidas indispensables para la superación de su crisis de legitimidad. Por otro lado, los nuevos partidos son muy escasamente conocidos por la ciudadanía.
  • El panorama partidario está hoy dominado por un partido (N.I.) anclado en la propaganda y la lealtad a su líder, pero carente de contenido programático y con estructuras institucionales muy débiles.
  • El sistema de gobernanza legislativa está cambiando radicalmente: desde mediados de los años sesenta se caracterizó por un “bipartidismo con bordón” a consecuencia de que ninguno de los dos partidos más votados lograba la mayoría legislativa, y el ejecutivo lo resolvió mediante un pacto patrimonialista de su facción con la del tercer partido: dinero, prebendas y pedazos del Estado a cambio de votos. Este pacto ha durado más de medio siglo casi ininterrumpidamente, pero a partir del 1º de Mayo de este año, el ejecutivo ya no necesita bordón, pues camina con más de dos tercios de la Asamblea: la gobernanza legislativa ha pasado a ser unipartidista y bajo total control del Órgano Ejecutivo.
  • Vinculado a los señalamientos anteriores se observa un creciente despertar de organizaciones e instituciones de la Sociedad Civil, que asumen su responsabilidad constitucional y democrática ante un gobierno que opera por encima de la Constitución y las leyes. El papel que durante los setenta y ochenta jugaron en defensa de los derechos humanos y posteriormente en la coyuntura del conflicto del Ejecutivo contra la Sala de lo Constitucional, hoy es de nuevo retomado.

Durante los años de dominación militar, las crisis políticas se desarrollaban en dos focos: los conflictos internos de la oficialidad castrense y las violaciones a los derechos humanos en su relación con la población y su instrumento principal para superarlas eran los golpes de Estado militares.

Por el contrario, hoy la crisis política se caracteriza por conflictos entre los Órganos Fundamentales del Gobierno: el Ejecutivo agrediendo al Legislativo y Judicial; por el comportamiento de los Partidos Políticos, y su dinámica está vinculada a los procesos electorales; a lo que se añade la intervención más definida y activa de la Sociedad Civil en la política; la institucionalidad democrática adquiere mayor importancia convirtiéndose en el foco de la crisis.

En la actual coyuntura, el estamento militar no tiene un papel protagónico, sino que el centro de la crisis es el comportamiento del Órgano Ejecutivo en sus relaciones con los otros Órganos Fundamentales del gobierno y, en consecuencia, las acciones que lo profundizan toman una dimensión internacional. Esto no significa que las viejas prácticas políticas del pasado no se vuelvan a presentar, especialmente cuando vemos el creciente papel que el Ejecutivo está creando para las fuerzas armadas y teniendo en cuenta que la remilitarización de la política es una característica esencial de los gobiernos autoritarios o dictatoriales. Resumiendo: la actual situación política es la crisis de la legitimidad y efectividad de las instancias fundamentales de la sociedad democrática.