Editorial

miércoles 12, septiembre 2018 • 12:00 am

La necesidad de una justicia independiente

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Esta semana se cumplirán dos meses de atraso en la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, una verdadera vergüenza en cuanto a la institucionalidad democrática del país.

El gran libertador Simón Bolívar decía que “la Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad”. A eso hay que agregar que sin justicia, no hay paz y la virtud más grande de la justicia es su equilibrio, su independencia.

El gran dilema de los diputados de la Asamblea Legislativa es elegir magistrados probos e independientes o convertir esta elección en una changoneta para acabar con la independencia judicial y convertir a la Corte Suprema de Justicia en un apéndice de las fracciones legislativas.

Y ya sabemos lo que sucede cuando los políticos optan por ese camino. Los casos de Venezuela y Nicaragua nos demuestran qué sucede cuando los jueces y magistrados son militantes partidarios o personajes con vínculos imborrables con un partido. La justicia supeditada a la voluntad del gobernante o del partido, no es justicia. Es un instrumento político de castigo y de represión a los adversarios y los críticos, propio de dictaduras. El Salvador, que tanto ha sufrido por eso, debe conservar su justicia imparcial e independiente y de ahí la exigencia de la sociedad entera por este camino.