Pocas cosas son tan agotadoras como el trabajo de ser mamá en tiempos de covid. Durante los últimos ocho meses muchas mujeres están experimentado una realidad que las mantiene al límite de la capacidad física y mental de cualquier ser humano. Poco hablamos de ello, pero el confinamiento castiga directamente a mujeres mamás en El Salvador y en el mundo entero. Estos ocho meses de pandemia por covid-19 profundizó las desigualdades entre hombres y las mujeres con relación al cuido. Una encuesta realizada por la Colectiva Feminista, entre marzo y mayo de 2020, muestra que el 46.6 % de las encuestadas estaba a cargo de las tareas de cuido.

Opinión

La modalidad virtual de educación castiga a las mujeres

Alicia Miranda / Comunicadora

martes 22, septiembre 2020 • 12:00 am

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Pocas cosas son tan agotadoras como el trabajo de ser mamá en tiempos de covid. Durante los últimos ocho meses muchas mujeres están experimentado una realidad que las mantiene al límite de la capacidad física y mental de cualquier ser humano. Poco hablamos de ello, pero el confinamiento castiga directamente a mujeres mamás en El Salvador y en el mundo entero. Estos ocho meses de pandemia por covid-19 profundizó las desigualdades entre hombres y las mujeres con relación al cuido. Una encuesta realizada por la Colectiva Feminista, entre marzo y mayo de 2020, muestra que el 46.6 % de las encuestadas estaba a cargo de las tareas de cuido.

En relación con el trabajo doméstico y de cuidados, la encuesta revela que “se les atribuye a las mujeres como una de sus funciones naturalizadas, por el hecho de ser mujeres”. Sin reconocimiento ni remuneración, “pues se considera que la mujer, ‘lo hace por amor’ y si se hace en otros hogares, es uno de los trabajos con peores condiciones salariales y laborales”. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la modalidad de educación en línea transfiere un “nuevo rol de docentes” sobre todo a las mujeres.

La nueva modalidad es una oportunidad para que los estudiantes puedan continuar con el año escolar pese al aislamiento. Se entregaron laptops y se impartió capacitación a más de 30 mil docentes en el uso de la plataforma Google Classroom. ¡Bien por todo ello! Sin embargo, operativizar la educación formal en modalidad virtual, por más Google Classroom que sea, recae sobre una persona. ¿Adivinen quién? Correcto. Las mujeres mamás y cuidadoras.

Los docentes recibieron formación en el desarrollo de competencias digitales, mientras que en casa se tuvo que aprender de manera autodidacta. De ninguna forma pretendo minimizar el esfuerzo realizado por los docentes; sin embargo, durante el aislamiento social muchas tuvieron que aprender a gestionar esa educación virtual. Todo ello puede llevar, en promedio, de tres a cuatro horas continuas de trabajo no remunerado. ¿Quién dijo que por ser mamá se nace con habilidades y técnicas para llevar la educación formal en modalidad virtual de nuestros hijos e hijas?

No se trata únicamente sentar a los niños y las niñas frente a una computadora con internet, sino que es necesario analizar el entorno en que está sucediendo la educación en línea. Por ejemplo, además de asumir el rol de docente, muchas están ocupadas en resolver su propia subsistencia. La encuesta antes mencionada arroja que el 67% de las personas encuestadas “no cuentan con ingresos para solventar sus necesidades alimenticias, pago de servicios básicos y cumplir con las medidas de prevención, como la compra de mascarillas, alcohol”.  Tienen que garantizar los dos dólares de recarga de internet que supone asistir a una clase, mientras se ocupan de resolver ingresos que permitan su subsistencia.

Por otro lado, como sucede en los hogares en este país, la cuidadora normalmente es una abuela en el área rural. La barrera es mucho mayor.  Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2019 arroja que entre las personas de 60 años y más la tasa de analfabetismo es de 12 puntos porcentuales mayor en las mujeres que en los hombres.


Finalmente, en el área urbana deben responder a las exigencias de un trabajo remunerado como cualquier otra persona. Cumplen horarios, tienen reuniones en línea, realizan actividades y responden a metas. Todo bajo los mismos criterios que cualquier persona que sólo se dedique a ello. ¡Mamás en situaciones extremas como tener que asistir, al mismo tiempo, las clases en línea de niños o niñas prescolares mientras atienden reuniones sobran en este país! ¿Alguna vez nos hemos preguntado cómo concluye el día de ellas?

El año escolar está por terminar. Tengo la impresión de que pese a los retrasos que pudieron haber sucedido, el contenido planificado por parte del Ministerio de Educación concluirá según las metas planificadas. El sistema educativo parece adaptarse rápido a la modalidad virtual, pero los retos son enormes. Desde hacer universal el acceso al internet hasta la revisión del contenido que se está impartiendo. Sin embargo, creo indispensable la incorporación de una perspectiva de género en la nueva forma de gestionar la educación en El Salvador. No queremos mamás “multitasking”, porque mientras el sistema educativo celebra llegar a sus metas de adaptarse a la nueva modalidad de educación, la salud física y mental de una generación completa de mujeres se deteriora, en silencio, a la velocidad de la luz.