Editorial

viernes 16, marzo 2018 • 12:00 am

La meta debe ser atraer inversión extranjera

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Uno de los mayores problemas de la economía salvadoreña es la escasa atracción de inversiones nacionales y extranjeras. Ciertamente ha sido un problema histórico agravado por la escasez de tierra y de agua, pero empeorado por la inseguridad pública, la incertidumbre política y la inseguridad jurídica que se le ha inyectado al país en los últimos años.

El informe de Fusades sin embargo advierte que El Salvador tiene una ventaja competitiva para atraer inversión en industrias intensas en mano de obra y energía eléctrica, y en industrias de productos de alta intensidad de valor.

La reconocida laboriosidad de los salvadoreños es una ventaja, pero lamentablemente la migración nos ha afectado profundamente en las últimas décadas y muchas veces cuesta encontrar mano de obra.

El estudio de Fusades recomienda fomentar la política de innovación y emprendimiento, y generar mano de obra con capacidad de hablar más de dos idiomas. Esto es algo que se ha venido diciendo por décadas, pero que los diversos gobiernos no han puesto en práctica.

Quien tome el poder en 2019 tiene que establecer una política clara para generar hasta 60 mil empleos anuales y lograr la obtención de $1,300 millones en inversiones. Es la única manera de emprender el sendero del desarrollo y la prosperidad para los salvadoreños.