Editorial

martes 20, julio 2021 • 12:00 am

La Justicia transicional, verdad, perdón, reparación Querer conocer la verdad sobre los crímenes de guerra no es un asunto de venganza, sino de justicia, de paz, de reparación a las familias.

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La búsqueda de justicia de don Armando Durán ha sido constante. Él sufrió un secuestro a manos de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) -una de las organizaciones del FMLN- en diciembre de 1986 y cuya liberación ocurrió en enero de 1987, tras la negociación con su familia.  Durán fue liberado, luego que su familia entregara dinero, dos plantas eléctricas, dos máquinas para hacer esténcil, 15 piezas de tela verde olivo y 30 vacunas antitetánicas.

Tras la derogatoria de la Ley de Amnistía por parte de la Sala de lo Constitucional, Durán fue la primera víctima en denunciar ante la Fiscalía General de la República su secuestro como un crimen de guerra. Durán denunció no solo a los autores materiales de su secuestro sino también a los autores intelectuales: la comandancia general del FMLN, entre los que figuraron  Schafick Hándal, Joaquín Villalobos, Francisco Jovel, Eduardo Sancho y al expresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén.

El secuestro fue uno de los delitos más horrosos cometidos por la guerrilla durante los años previos y durante el conflicto armado. Docenas de personas fueron secuestradas y muchos fueron asesinados después de cobrar rescate, así de inescrupulosos y crueles eran esos métodos.

Un juez ha propuesto resolver este caso con el método de justicia transicional. Víctima y victimario aceptaron una conciliación y aplicación de justicia transicional y restaurativa, que comprenderá la participación de máximas autoridades estatales e implicaría el pedir perdón. Este caso puede resultar ejemplar para muchos procesos del conflicto armado, que pueden ayudar a sanar heridas, encontrar la verdad y la justicia..