Editorial

martes 29, junio 2021 • 12:00 am

La independencia como fundamento de la justicia La justicia no debe estar en manos de políticos, ni intereses económicos, sino en manos jueces independientes, fieles a la Constitución.

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Mañana concluye el periodo de cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa deberá elegir a los cinco sustitutos tras semanas de entrevistas.

Para que la justicia sea definida como independiente en un país, debe reunir tres características fundamentales: No debe ser política, es decir no depender de los gobiernos de turno; no tener intereses económicos externos que la presionen; y contar con jueces independientes que solo obedezcan a la Constitución y las leyes. La Asamblea Legislativa debe tener esos criterios si se toma en serio la justicia.

Para que la justicia sea verdadera, debe ser independiente de toda fuerza política, económica y claro está, la independencia de la justicia depende del criterio para la selección de jueces.  El poder Judicial como tal está en el centro de la separación de poderes. Otras ramas del gobierno le rinden cuentas al pueblo, pero el Órgano Judicial, y solamente él, es responsable ante valores más altos y normas de rectitud judicial.

Con la independencia del Órgano Judicial se garantiza que todos somos iguales ante la ley y que todo ciudadano recibirá un trato igualitario independientemente de su origen, su credo político o religioso, su posición económica o sus afinidades personales.

En una democracia, los conceptos de independencia y de rendición de cuentas de un poder Judicial se refuerzan mutuamente. La independencia de la justicia debe servir para proteger al pueblo.

Eso es lo que una sociedad democrática idealiza cuando se eligen magistrados al Tribunal Supremo.