Editorial

viernes 15, febrero 2019 • 12:00 am

La Iglesia Católica debe ser implacable con los abusadores

Compartir

Un escandaloso caso que involucra a un sacerdote católico se ha conocido en un colegio de Santa Ana. La congregación salesiana, que dirige el colegio ha anunciado, a través de un comunicado, que el cura en cuestión ya no trabaja en el colegio ni lo hará en el futuro. Pero eso no es suficiente.

Nuevas revelaciones indican que la congregación solamente trasladó al sacerdote Melvin Pérez hacia Guatemala, en lo que parece ser un intento de apaciguar el escándalo que ya la fiscalía general de la república investiga de oficio por posibles delitos sexuales, en perjuicio de menores de edad.

Los delitos podrían haber sido cometidos por Pérez en el colegio San José, de Santa Ana. El sacerdote intercambiaba contenido sexual a través del teléfono celular con sus alumnos.

La iglesia católica debe ser contundente, categórica, absolutamente intolerante e implacable con los casos de abusos sexuales, especialmente cuando hay menores.

La iglesia católica no puede perder su fuerza moral de siglos, protegiendo a algunos descarriados en sus filas. No es trasladando de parroquia o de país que se corrigen estos hechos. Por lo pronto, hay que esperar que la fiscalía haga su trabajo y que la jerarquía católica colabore transparentemente en este caso y en cualquier otro similar.