Editorial

sábado 25, enero 2020 • 12:00 am

La humanidad debe aprender de sus lecciones La intolerancia, el racismo, el odio de estado provocaron los horribles hechos de la II Guerra Mundial.

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Están por cumplirse 75 años desde que fuerzas militares aliadas, liberaron a miles de judíos que aún permanecían en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Desde el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, este lugar se había convertido en una fábrica de muerte y trabajo forzado para decenas de miles de seres humanos, víctimas de la persecución del régimen nazi. Al final de la Segunda Guerra Mundial, más de seis millones de judíos fueron asesinados en la Europa ocupada por Alemania. De esta cantidad, más de un millón eran niños.

La intolerancia, el racismo, la tortura, el fomento del odio de Estado y como justificación para violar los derechos humanos por razones de raza, religión, credo político o cualquier otra razón, no pueden ser aceptables nunca más. Esa es la gran lección que dejó el holocausto y la II Guerra Mundial. Lamentablemente, la historia más reciente nos ha enseñado que en menor medida, hechos así pueden repetirse.

En noviembre del 2005 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que se reafirman los derechos y las libertades de todas las personas, y se hace una advertencia “para todo el mundo de los peligros del odio, el fanatismo, el racismo y los prejuicios…”.

La humanidad debe aprender de sus lecciones.