El Banco Central de Reserva presentó su único y último estudio en esta materia el 28 de abril del año 2016 con datos económicos hasta el cierre del año 2014 por medio de la red de Investigadores del BCR un excelente, profesional y metodológico documento que en resumen nos informó que El Salvador presentaba al cierre del año 2014 un costo estimado de la violencia en la economía salvadoreña  de 16.0 % del PIB equivalente a $4,026.3 millones. Cifra similar al presupuesto anual con el que operaba el país hace tres años, y  al total de las remesas que enviaron los salvadoreños al país en ese mismo período.

Opinión

La extorsión: grave enemigo del país en 2017

Ricardo Sosa / Criminólogo, especialista en seguridad

lunes 11, diciembre 2017 • 12:00 am

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El Banco Central de Reserva presentó su único y último estudio en esta materia el 28 de abril del año 2016 con datos económicos hasta el cierre del año 2014 por medio de la red de Investigadores del BCR un excelente, profesional y metodológico documento que en resumen nos informó que El Salvador presentaba al cierre del año 2014 un costo estimado de la violencia en la economía salvadoreña  de 16.0 % del PIB equivalente a $4,026.3 millones. Cifra similar al presupuesto anual con el que operaba el país hace tres años, y  al total de las remesas que enviaron los salvadoreños al país en ese mismo período.

Pero a pesar que el BCR no ha presentado el estudio correspondiente a los años 2015 y 2016, a nivel internacional los principales indicadores si están actualizados, ya que los inversionistas requieren esa información al momento de tomar decisiones en qué país colocar su dinero, y es así que nuestro país descendió tres posiciones en Índice Global de Paz del 2017 que desarrolla el Instituto para la Economía y la Paz ubicándonos en la posición 115 de 163 naciones evaluadas; dicho indicador señala entre los problemas más graves: la población en las cárceles, la percepción del crimen, los homicidios y las extorsiones. Nos ubica entre los primeros once países en negativo que tienen el mayor impacto económico por la violencia. Estableciendo dicho indicador que para el año anterior el costo del crimen, robo, violencia, extorsiones e inseguridad fue de $16,115 millones equivalentes según el reporte al 26.6 % del PIB lo que nos ubica en una situación peor que Corea del Norte pero mejor que la República Centroafricana. Obteniendo las máximas puntuaciones en negativo en cuatro áreas.

La semana anterior se desarrolló en nuestro país un encuentro regional sobre la extorsión con la participación de Guatemala, Honduras, Costa Rica y El Salvador cada país presentó su reporte, avances, disposiciones legales, estratégicas y operativas, y Costa Rica en resumen nos dijo “En Costa Rica no tenemos pandillas y no hay extorsión bajo la modalidad que se presenta el denominado Triángulo Norte”, contundente y envidiable reporte. Guatemala y Honduras están en mi opinión 7 u 8 años atrás en cuanto a la modalidad, operatividad y leyes contra la mal denominada “renta”.

En nuestro país la extorsión continúa siendo al cierre del presente año 2017 la principal fuente de ingresos y sostenimiento de las estructuras de las pandillas y sus colaboradores, pero que también les ha permitido lavar dinero e ingresar a otros negocios para cometer competencia desleal e ilegal a los micros y pequeños empresarios. Según el reporte del BCR en el año 2014 al país le costó $756 millones de dólares la extorsión sin considerar el sector informal equivalentes al 3 % del PIB año 2014.

La violencia e inseguridad es en mi opinión el principal problema estructural  por resolver en nuestro país ya que limita el crecimiento económico, ya que existe una proporción que a mayores niveles de violencia bajan los niveles de productividad.

Recomiendo que el BCR presente el estudio actual al cierre del año 2016 para confrontar con todos los indicadores internacionales del Banco Mundial, Foro Económico Mundial  entre otros. Y que se establezca una metodología para mantener una medición constante y sobre todo cómo se pueden reducir. El costo de las extorsiones afecta la economía y productividad impactando en el bolsillo de los salvadoreños al recibir el traslado de dichos costos. Se requiere un plan de país para desmontar estas estaturas criminales y golpear el corazón de las finanzas de las pandillas.