La estrella de mar corona de espinas o acantáster púrpura. EFE

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La estrella de mar que devora sin control los corales

EFE

martes 6, junio 2017 • 2:28 pm

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Una insaciable especie de estrella de mar espinosa amenaza la pervivencia de los corales que desde hace años devora sin control.

Científicos nipones y australianos han descifrado ahora cómo se comunican estos seres con el objetivo de preservar los arrecifes.

Esta estrella es la corona de espinas o acantáster púrpura (Acanthaster planci), "uno de los pocos animales que pueden comer corales", en los que basa su dieta, explica a Efe Ken Baughman, uno de los autores de un reciente estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa que ha desentrañado el genoma de la especie.

Fue en 1957 cuando se informó por primera vez de la presencia de esta estrella de mar en las costas de la localidad nipona de Onna, en la isla meridional de Okinawa, donde esta depredadora de corales se conoce localmente como "onihitode", la estrella de mar demonio.

La estrella de mar corona de espinas o acantáster púrpura. EFE

Debido a su enorme proliferación en los últimos años, la comunidad científica se ha lanzado a su estudio para hallar pistas que ayuden a atajar la superpoblación de estos invertebrados, que también están dañando seriamente la Gran Barrera australiana.


Nativas de la región Indo-Pacífico, la especie está experimentado un auge que congrega desde cientos de miles hasta millones de estrellas en densidades de población de 150.000 por kilómetro cuadrado.

"Normalmente los arrecifes sólo tienen un puñado", dice Baughman, pero en las últimas décadas se han triplicado los "brotes" de estas estrellas, cuyo apetito voraz -un ejemplar consume hasta 10 metros cuadrados de carne de coral al año- es responsable de entre el 37 % y el 99 % de la disminución de la cubierta de coral vivo.

En su búsqueda para encontrar vías de control para este problema que está acelerando la degradación de los corales junto a factores como el calentamiento del mar, el equipo de Baughman desde Japón e investigadores australianos interrogaron a las estrellas analizando su genoma, que por primera vez ha sido completamente secuenciado.

Es algo así "como un manual de instrucciones de cómo construir una estrella de mar, con el que podemos entender mejor su biología" y en consecuencia su comportamiento, explica Baughman.