Editorial

viernes 12, marzo 2021 • 12:00 am

La enorme planilla de la Asamblea Legislativa Durante años se denunciaron los abusos del clientelismo partidario y el nepotismo que prevalecía en la asamblea legislativa. eso no debe seguir.

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Durante las últimas décadas, Diario El Mundo y otros medios de comunicación, denunciamos el crecimiento desmedido de plazas en la Asamblea Legislativa. Los partidos políticos convirtieron al parlamento en una “fábrica de empleos”, el escenario más visible del clientelismo político.

Con los resultados electorales del 28 de febrero, ha empezado la preocupación de qué pasará con esas plazas. Diario El Mundo revelaba el jueves que hay más de mil empleados de las fracciones legislativas salientes que seguramente, se verán afectados por la nueva composición parlamentaria.

Es claro que es urgente y necesario corregir ese incremento exagerado de plazas en la Asamblea Legislativa, no solo por clientelismo partidario sino también hasta por nepotismo, como se ha denunciado repetidamente.

Para que dimensionemos el problema, Fusades denunció a inicios de 2020 que la Asamblea Legislativa había pasado de tener 864 a 2,507 plazas a tiempo completo, es decir, de nueve a 29 plazas a tiempo completo por diputado entre 2007 y 2019. El gasto en remuneraciones en 2007 representaba el 63.53 % y había llegado en 2019 al 87.5 %, según el mismo tanque de pensamiento.

Está claro que los votantes han rechazado a los partidos tradicionales por hechos como este que generaban repudio ciudadano. El abuso en la administración de los bienes públicos fue una de las múltiples razones porque muchos de esos diputados no fueron reelectos. Lo justo es que la nueva administración legislativa evalúe las plazas necesarias y no cometa los errores de sus antecesores, simplemente sustituyendo las plazas de los otros partidos con sus propios empleados afines, porque entonces no habremos solucionado el problema real que se ha denunciado. Esperemos que la nueva Asamblea corrija como se debe estos abusos.