Editorial

lunes 10, octubre 2016 • 12:00 am

La deprimente calificación crediticia del país

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Hace menos de dos décadas, El Salvador presumía de su  envidiable calificación crediticia. Entre 1997 y 2009, los mercados internacionales calificaban los bonos e instrumentos del tesoro salvadoreño como de grado de inversión, un hecho que hoy se ve como un lejano pasado, ya que hemos alcanzado el nivel de bonos basura.

Las pésimas decisiones financieras de los últimos tres gobiernos nos han llevado donde estamos: al borde del impago y con un nivel de endeudamiento insostenible. El anuncio de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s de que ha puesto en revisión la calificación de El Salvador, es realmente deprimente. Cuando creíamos que nuestra calificación de riesgo había tocado fondo, resulta que todavía puede ir más abajo.

La calificadora estableció que la falta de acuerdos entre ARENA y FMLN está hundiendo aún más las posibilidades de estabilización financiera del país. La situación del país está empeorando y no se puede seguir con esa arrogancia absurda de los funcionarios que desestiman el deterioro de la calificación. Esa es una herencia terrible que dejarán cuando termine su periodo y que los futuros gobernantes y la ciudadanía, tendrá que pagar las consecuencias.