Editorial

miércoles 26, mayo 2021 • 12:00 am

La delincuencia sigue acechando y asesinando El asesinato de la maestra Aracely miranda ha conmovido a todos aquellos que la conocieron y que hoy claman con dolor por justicia.

Compartir

Aracely Miranda era una maestra de 47 años, acababa de recibir $2,500 de un préstamo bancario cuando fue asesinada a balazos en una calle de Cojutepeque para robarle el dinero que ella utilizaría en la compra de un automóvil.

El crimen ha impactado profundamente a Cojutepeque, a su familia, a sus colegas, padres y alumnos del Complejo Educativo Dr. Pio Romero Bosque, en Oratorio de Concepción, Cuscatlán, a los feligreses de la iglesia donde se congregaba. La delincuencia genera dolor entre los seres queridos de sus víctimas.

Hasta ahora no hay capturas del asesino que acabó con la vida de la maestra Miranda pero la gente que la conocía está exigiendo justicia y las autoridades deberían darle  prioridad a un crimen tan detestable.

Más allá de las estadísticas oficiales que reflejan una sensible baja en homicidios, lo cierto es que la delincuencia está ahí afuera y sigue golpeando a la gente honrada, a gente trabajadora como Aracely.  En este caso, como en muchos otros más, las investigaciones deben ir hasta el fondo de los hechos y los culpables deben ser encarcelados y condenados judicialmente.

La violencia criminal es endémica en El Salvador y necesita de soluciones integrales, de una ofensiva inteligente y contundente, de una Policía que combata sin temores a las bandas criminales, de una Fiscalía que investigue con seriedad y profundidad el delito, y de un sistema judicial con jueces valientes y decididos. Solo así podremos evitar que más gente buena como Aracely siga muriendo por la delincuencia que sigue acechando y matando a la población.