Uno de los problemas poco atendidos de manera técnica en nuestro país es el tráfico vehicular a nivel del Gran San Salvador, y los principales municipios, accidentes de tránsito, congestionamientos, así como los delitos, situaciones de intolerancia, pérdidas de productividad, combustible, entre otros.

Opinión

La criminología vial

Ricardo Sosa / Criminólogo

lunes 25, junio 2018 • 12:00 am

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Uno de los problemas poco atendidos de manera técnica en nuestro país es el tráfico vehicular a nivel del Gran San Salvador, y los principales municipios, accidentes de tránsito, congestionamientos, así como los delitos, situaciones de intolerancia, pérdidas de productividad, combustible, entre otros.

Van pasando los años y no se ha querido brindar una respuesta con planificación estratégica, y las disposiciones usualmente son temporales y no existe un protocolo de actuación. En esta parte lo más visible son los agentes de la PNC de la División de tránsito terrestre, mujeres y hombres en su mayoría con gran disposición de servicio y realizando un esfuerzo físico de mucho desgaste al estar de pie durante horas en especial por la mañana y al final de la tarde, pero también es cierto que muchos ponen en evidencia que se requiere una especialización y competencias de formación de dicha materia vial.

La criminología vial es una especialidad que aportaría mucho en el país para brindar soluciones a parte de esta problemática que tiene relación con hábitos, malas prácticas, irrespeto a la ley de tránsito, irrespeto a las autoridades policiales y no digamos a los gestores de tráfico, ya que ilustraría a las autoridades y tomadores de decisiones sobre los delitos que se cometen a nivel nacional como fenómeno social y con actuación individual de mujeres y hombres conduciendo, y poder cuantificar su extensión. Y sobre todo orientaría en la prevención de los comportamientos delictivos y desviados en la vía pública, y posicionando al centro a las víctimas de los accidentes e irrespetos. Ya que se cuenta con una siniestralidad vial.

A continuación ilustro con cifras oficiales del Vice Ministerio de Transporte, en El Salvador se tiene registrado un parque vehicular de 1,137,133 vehículos al diecinueve de junio del dos mil dieciocho, de los cuales circulan en San Salvador 452,442, La Libertad 156,585, Santa Ana 95,378 y San Miguel 86,870; la siniestralidad de tránsito  a la misma fecha es de 9,363, siendo las causas principales de estos el invadir carril, la distracción del conductor y no guardar la distancia reglamentaria.

La siniestralidad de accidentes en motocicleta son 1,081 casos en el mismo periodo, y por cierto es uno de los rubros que más ha incrementado matriculas en el país.  El conducir bajo los efectos de bebidas alcohólicas del 1 al 17 de junio 2018 se han detenido a 805 conductores peligrosos.

De esta gama de siniestralidad las causas principales son: invadir carril, distracción al conducir, no guardar distancia reglamentaria, no respetar señal, velocidad inadecuada, circular en reversa, adelantar antirreglamentaria, estado de ebriedad.


Dentro de todas estas situaciones la delincuencia se aprovecha de los congestionamientos, y ya son más que conocidos los denominados “puntos de asalto” que son aquellos donde el tráfico generado por semáforos mal sincronizados o que no funcionan, no hay autoridad, no hay gestores, deficiente iluminación, no hay video vigilancia, árboles y arbustos sin mantenimiento, separadores, vías de escapes a comunidades que les permiten salir en otra calle sin ser detectados, entre otros. Pero hay actos de intolerancia e irrespeto entre los conductores que generan muchas colisiones a diarios y muchas terminan en golpes o incluso homicidios, por lo que indispensable establecer orden.

La criminología vial brindaría un enfoque nuevo y multidisciplinario para crear una política de seguridad vial la cual su base es una prevención social, ya que la conducción es una interacción social por excelencia y que nos permite aplicar conceptos y teorías criminológicas en beneficio de la población para evitar convertirse en víctima.